Spasst
Poeta asiduo al portal
Salía de mi rutina a la verbena,
como cualquier otra noche aquí,
alcancé ver una azucena,
iluminada por la diosa Isis.
Alado troqué mi bandera,
ahora en campo de sable reina el oro de lis.
Pergeño una historia de amor,
sólo por descerrajar yo solito el corazón.*
¡Ahora sí que sale el sol!
Del cigarro de amor resudado,
de la permanente grímpola,
del desinterés falseado,
y de no querer que vuelvas sola.
Por tu contagiosa alegría,
tu estilo deslumbrante,
de serafín el semblante,
no corre que olvide día.
De tu clase ítala,
Desos pies que parece:
no haber tocado el barro.
De tu figura delicada,
el aura que te enaltece
Y por querer cogerte de la mano.
Ahora solo quiero que tú sombra cristalina,
nazca apuñalando la noche oscura,
derrotando los miedos de tu boca la comisura,
y nada nos lo impida.
como cualquier otra noche aquí,
alcancé ver una azucena,
iluminada por la diosa Isis.
Alado troqué mi bandera,
ahora en campo de sable reina el oro de lis.
Pergeño una historia de amor,
sólo por descerrajar yo solito el corazón.*
¡Ahora sí que sale el sol!
Del cigarro de amor resudado,
de la permanente grímpola,
del desinterés falseado,
y de no querer que vuelvas sola.
Por tu contagiosa alegría,
tu estilo deslumbrante,
de serafín el semblante,
no corre que olvide día.
De tu clase ítala,
Desos pies que parece:
no haber tocado el barro.
De tu figura delicada,
el aura que te enaltece
Y por querer cogerte de la mano.
Ahora solo quiero que tú sombra cristalina,
nazca apuñalando la noche oscura,
derrotando los miedos de tu boca la comisura,
y nada nos lo impida.