Douglas Lacayo
Poeta recién llegado
Descripción de una mujer
La mujer de mis ensueños.
Ella es bella muy hermosa,
su mirada dulce y tierna
invaden con intensidad a todo ser mortal,
sus ojos que al mirar hacia ellos el azabache que destila,
realza la grandeza de una noble princesa,
su atavío es de una dama
que realza entre las doncellas.
Sus mejillas como el rubí,
son como fuego detrás de tu velo.
Su cabellera el velo que como el terciopelo,
cae entre sus hombros y engrandece su rostro,
que es el ágata moldeado en la faz de su beldad.
Su cuello como obelisco
tallado con piedras preciosas,
sus pechos son colinas
que rociadas con especias aromáticas,
le dan la sensualidad y fragancia de la flor primaveral,
mimada con el rocío del alba y de la aurora.
Su piel tan fresca y alisada
como la perla descubierta en la mañana.
Ella es la dama que saqué de mi sueño
y traje a esta realidad,
así fue como te soñé.
Con el púrpura en tus labios
que es el escarlata de la realeza.
Ella es toda una mujer quisiera que adorne mi ser
y con su belleza me ilumine hacia el camino
que todo hombre desea encontrar.
El sudor es como manantial de leche
que recorre su piel desnuda,
la perfecta escultura
tallada con la sangre cálida del Dios que la asemeja.
Ella es la perfección,
la pureza y grandeza del creador.
(DOUGLAS LACAYO)
La mujer de mis ensueños.
Ella es bella muy hermosa,
su mirada dulce y tierna
invaden con intensidad a todo ser mortal,
sus ojos que al mirar hacia ellos el azabache que destila,
realza la grandeza de una noble princesa,
su atavío es de una dama
que realza entre las doncellas.
Sus mejillas como el rubí,
son como fuego detrás de tu velo.
Su cabellera el velo que como el terciopelo,
cae entre sus hombros y engrandece su rostro,
que es el ágata moldeado en la faz de su beldad.
Su cuello como obelisco
tallado con piedras preciosas,
sus pechos son colinas
que rociadas con especias aromáticas,
le dan la sensualidad y fragancia de la flor primaveral,
mimada con el rocío del alba y de la aurora.
Su piel tan fresca y alisada
como la perla descubierta en la mañana.
Ella es la dama que saqué de mi sueño
y traje a esta realidad,
así fue como te soñé.
Con el púrpura en tus labios
que es el escarlata de la realeza.
Ella es toda una mujer quisiera que adorne mi ser
y con su belleza me ilumine hacia el camino
que todo hombre desea encontrar.
El sudor es como manantial de leche
que recorre su piel desnuda,
la perfecta escultura
tallada con la sangre cálida del Dios que la asemeja.
Ella es la perfección,
la pureza y grandeza del creador.
(DOUGLAS LACAYO)