Guadalajara (España)

Elisalle

Poetisa
¡Oh, Guadalajara!
Eres colmenar en libo de mariposas
que guarda mieles para los dioses,
pasión de de luna , goce y páramo.
Una flor en tu calle sonríe al paseante
y muchas flores hacen llamarte
cuando por vez primera se recorren tus parques,
llena de sol la cara que busca refugiarse,
en los túneles de arbustos donde enamoran amantes;
juegan niños y conversan los más grandes..
Eres arte en pastel de balcones alegres,
en donde el toldo sombrea las horas de la siesta
y se aquieta alborozo para dar paso al candente.
¡Oh, Guadalajara!
Tierra cubierta de olivos, chopos y encinas.
Se olvidan los nombres de otros ejemplares.
¡Quién te tuviera cerca para para abrazar tus días
y subir la ruta más ancha y descender la angosta,
culebreando los instantes para hacerlos eternos!
Para llegar a planicie como gloria del cansancio
y retornar al abismo del ensueño elegido.
¡Oh, Guadalajara!
En tu yermo que asusta a algún visitante
hay misterio oculto desde sub-terra
y piensa que allí no es lugar de afuerino
que va desde la selva hasta tus fauces,
pero en tu verbo castizo de nácar y ladrillos,
envías emisario de arrullo en seducción.
El trino del mirlo es la razón.
Naturaleza bendita en conocida diversidad,
no me olvido. No te olvido…
Recorre el recuerdo el blanco camino, fidelidad de río
en la memoria sedienta de añorarte
y escucho al Henares en su albina risa
y en su bostezo de tarde que llena en esencia;
puentes que atan desde aquí hasta más allá de lindes
y hacen sentir ausencia cuando no hay presencia.
Sentina refleja, haz fluir la pena en requiebro de pecho.
¡Oh, Guadalajara!
Caminar en tu orilla es quedarse en los altares
para pedir a la fe rendida, regresar a tus lares:
es la razón de mi verso engarzado
en la pila bendita que apagó mi sed cuando renegué en alarde.
¡Oh, Guadalajara!
No quise extrañarte,
pero estoy desde muy lejos y en domingo
caminando y haciendo poema a tu recuerdo,
en la sombra de una de tus calles.

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Elisalle
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¡Oh, Guadalajara!
Eres colmenar en libo de mariposas
que guarda mieles para los dioses,
pasión de de luna , goce y páramo.
Una flor en tu calle sonríe al paseante
y muchas flores hacen llamarte
cuando por vez primera se recorren tus parques,
llena de sol la cara que busca refugiarse,
en los túneles de arbustos donde enamoran amantes;
juegan niños y conversan los más grandes..
Eres arte en pastel de balcones alegres,
en donde el toldo sombrea las horas de la siesta
y se aquieta alborozo para dar paso al candente.
¡Oh, Guadalajara!
Tierra cubierta de olivos, chopos y encinas.
Se olvidan los nombres de otros ejemplares.
¡Quién te tuviera cerca para para abrazar tus días
y subir la ruta más ancha y descender la angosta,
culebreando los instantes para hacerlos eternos!
Para llegar a planicie como gloria del cansancio
y retornar al abismo del ensueño elegido.
¡Oh, Guadalajara!
En tu yermo que asusta a algún visitante
hay misterio oculto desde sub-terra
y piensa que allí no es lugar de afuerino
que va desde la selva hasta tus fauces,
pero en tu verbo castizo de nácar y ladrillos,
envías emisario de arrullo en seducción.
El trino del mirlo es la razón.
Naturaleza bendita en conocida diversidad,
no me olvido. No te olvido…
Recorre el recuerdo el blanco camino, fidelidad de río
en la memoria sedienta de añorarte
y escucho al Henares en su albina risa
y en su bostezo de tarde que llena en esencia;
puentes que atan desde aquí hasta más allá de lindes
y hacen sentir ausencia cuando no hay presencia.
Sentina refleja, haz fluir la pena en requiebro de pecho.
¡Oh, Guadalajara!
Caminar en tu orilla es quedarse en los altares
para pedir a la fe rendida, regresar a tus lares:
es la razón de mi verso engarzado
en la pila bendita que apagó mi sed cuando renegué en alarde.
¡Oh, Guadalajara!
No quise extrañarte,
pero estoy desde muy lejos y en domingo
caminando y haciendo poema a tu recuerdo,
en la sombra de una de tus calles.

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Magnífico homenaje a Guadalajara que me ha encantado leer. Mis saludos poéticos Amarilys
 
¡Oh, Guadalajara!
Eres colmenar en libo de mariposas
que guarda mieles para los dioses,
pasión de de luna , goce y páramo.
Una flor en tu calle sonríe al paseante
y muchas flores hacen llamarte
cuando por vez primera se recorren tus parques,
llena de sol la cara que busca refugiarse,
en los túneles de arbustos donde enamoran amantes;
juegan niños y conversan los más grandes..
Eres arte en pastel de balcones alegres,
en donde el toldo sombrea las horas de la siesta
y se aquieta alborozo para dar paso al candente.
¡Oh, Guadalajara!
Tierra cubierta de olivos, chopos y encinas.
Se olvidan los nombres de otros ejemplares.
¡Quién te tuviera cerca para para abrazar tus días
y subir la ruta más ancha y descender la angosta,
culebreando los instantes para hacerlos eternos!
Para llegar a planicie como gloria del cansancio
y retornar al abismo del ensueño elegido.
¡Oh, Guadalajara!
En tu yermo que asusta a algún visitante
hay misterio oculto desde sub-terra
y piensa que allí no es lugar de afuerino
que va desde la selva hasta tus fauces,
pero en tu verbo castizo de nácar y ladrillos,
envías emisario de arrullo en seducción.
El trino del mirlo es la razón.
Naturaleza bendita en conocida diversidad,
no me olvido. No te olvido…
Recorre el recuerdo el blanco camino, fidelidad de río
en la memoria sedienta de añorarte
y escucho al Henares en su albina risa
y en su bostezo de tarde que llena en esencia;
puentes que atan desde aquí hasta más allá de lindes
y hacen sentir ausencia cuando no hay presencia.
Sentina refleja, haz fluir la pena en requiebro de pecho.
¡Oh, Guadalajara!
Caminar en tu orilla es quedarse en los altares
para pedir a la fe rendida, regresar a tus lares:
es la razón de mi verso engarzado
en la pila bendita que apagó mi sed cuando renegué en alarde.
¡Oh, Guadalajara!
No quise extrañarte,
pero estoy desde muy lejos y en domingo
caminando y haciendo poema a tu recuerdo,
en la sombra de una de tus calles.

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Elisalle
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Muy bello homenaje a Guadalajara, no la conozco, he pasado por ella sin detenerme pero reflejas en tus bellos versos que ha dejado una hermosa huella en tu corazón, tu sensible y descriptiva escritura dibuja hermosos tus sentimientos en relación con esta ciudad española. Abrazote vuela amiga María Margarita. Paco.
 
¡Oh, Guadalajara!
Eres colmenar en libo de mariposas
que guarda mieles para los dioses,
pasión de de luna , goce y páramo.
Una flor en tu calle sonríe al paseante
y muchas flores hacen llamarte
cuando por vez primera se recorren tus parques,
llena de sol la cara que busca refugiarse,
en los túneles de arbustos donde enamoran amantes;
juegan niños y conversan los más grandes..
Eres arte en pastel de balcones alegres,
en donde el toldo sombrea las horas de la siesta
y se aquieta alborozo para dar paso al candente.
¡Oh, Guadalajara!
Tierra cubierta de olivos, chopos y encinas.
Se olvidan los nombres de otros ejemplares.
¡Quién te tuviera cerca para para abrazar tus días
y subir la ruta más ancha y descender la angosta,
culebreando los instantes para hacerlos eternos!
Para llegar a planicie como gloria del cansancio
y retornar al abismo del ensueño elegido.
¡Oh, Guadalajara!
En tu yermo que asusta a algún visitante
hay misterio oculto desde sub-terra
y piensa que allí no es lugar de afuerino
que va desde la selva hasta tus fauces,
pero en tu verbo castizo de nácar y ladrillos,
envías emisario de arrullo en seducción.
El trino del mirlo es la razón.
Naturaleza bendita en conocida diversidad,
no me olvido. No te olvido…
Recorre el recuerdo el blanco camino, fidelidad de río
en la memoria sedienta de añorarte
y escucho al Henares en su albina risa
y en su bostezo de tarde que llena en esencia;
puentes que atan desde aquí hasta más allá de lindes
y hacen sentir ausencia cuando no hay presencia.
Sentina refleja, haz fluir la pena en requiebro de pecho.
¡Oh, Guadalajara!
Caminar en tu orilla es quedarse en los altares
para pedir a la fe rendida, regresar a tus lares:
es la razón de mi verso engarzado
en la pila bendita que apagó mi sed cuando renegué en alarde.
¡Oh, Guadalajara!
No quise extrañarte,
pero estoy desde muy lejos y en domingo
caminando y haciendo poema a tu recuerdo,
en la sombra de una de tus calles.

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Elisalle
26/11/2017
Todos los Derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
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La describes con tanta pasión que dan ganas de ir a visitarla. Me ha encantado el modo en el que resaltas la sencillez de sus calles y la búsqueda de sombra cuando el calor aprieta.

Aplausos Margarita.

Palmira
 
Muy bello homenaje a Guadalajara, no la conozco, he pasado por ella sin detenerme pero reflejas en tus bellos versos que ha dejado una hermosa huella en tu corazón, tu sensible y descriptiva escritura dibuja hermosos tus sentimientos en relación con esta ciudad española. Abrazote vuela amiga María Margarita. Paco.
No creo haberla recorrido entera, pero sí, sus lugares más emblemáticos y los que para mí hice emblemáticos.
Inolvidable, Guadalajara. Muchas gracias Paco.
 
La describes con tanta pasión que dan ganas de ir a visitarla. Me ha encantado el modo en el que resaltas la sencillez de sus calles y la búsqueda de sombra cuando el calor aprieta.

Aplausos Margarita.

Palmira
Es que todo lo caminábamos y eso lo hizo especial.
Es la mejor forma de empaparse de su energía.
Fueron otras ciudades también,
hasta un poco de Madrid,
pero Guadalajara fue mi casa.
Muchas gracias Palmira.
De hecho estamos tratando de volver allí.
 

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