Con los cientos de mulas,
que improvisamos,
para esos instantes que atrapaban con garra…
sangraste,
nuestro molino azul;
entre los granizos de antojo
y la venus de los olivos.
Entre esos cajones de monte,
o entre esas moralejas
de los ecos del alambre….
Hacia los besos de las guitarras,
y esas muchachas,
por el barrio del hermano.
Por sus estuches de horizontes,
ese colibrí,
que parcheaba sus sombras…
y ellos, con su diente de neón ,
y pecho de oso;
los que se juntan
con los cómicos en las tabernas…
Cada hasta pronto,
con los suspiros rojos, que se diluyen por murmullos de anhelos;
con las raíces de lumbre, y luces de caramelo, esas calles…
con cada reconquista de esos estribillos, que sonreían con estilo.
En cada fluido parque de las sensibilidades,
su voz de siluetas;
por esas fechas,
de orejas en rama y escarchas de fresa.
Por las coreografías de los naranjos,
y las docencias en picos de tucanes;
pasaron hogares a rombos
y recompensas de alientos frutales….
Con los pinares,
atrincherados en sus sábanas,
y en cálidos garabatos las manos;
esas huellas que nos van dejando,
por costillas de un libro…
que improvisamos,
para esos instantes que atrapaban con garra…
sangraste,
nuestro molino azul;
entre los granizos de antojo
y la venus de los olivos.
Entre esos cajones de monte,
o entre esas moralejas
de los ecos del alambre….
Hacia los besos de las guitarras,
y esas muchachas,
por el barrio del hermano.
Por sus estuches de horizontes,
ese colibrí,
que parcheaba sus sombras…
y ellos, con su diente de neón ,
y pecho de oso;
los que se juntan
con los cómicos en las tabernas…
Cada hasta pronto,
con los suspiros rojos, que se diluyen por murmullos de anhelos;
con las raíces de lumbre, y luces de caramelo, esas calles…
con cada reconquista de esos estribillos, que sonreían con estilo.
En cada fluido parque de las sensibilidades,
su voz de siluetas;
por esas fechas,
de orejas en rama y escarchas de fresa.
Por las coreografías de los naranjos,
y las docencias en picos de tucanes;
pasaron hogares a rombos
y recompensas de alientos frutales….
Con los pinares,
atrincherados en sus sábanas,
y en cálidos garabatos las manos;
esas huellas que nos van dejando,
por costillas de un libro…