ruth noemi
Poeta recién llegado
UNA DECISIÓN SIN VUELTA ATRÁS
Reflejan tus ojos
el arrepentimiento de tu corazón.
De aquella decisión que tomaste
en el ayer, la de dejarme volar
sin importarte hacia donde.
Yo te dije una y mil veces
que tu boca mentía pues
me dí cuenta que tu mente te engañaba.
Pero la coraza de rencor y odio
que había formado tu corazón...
no dejó que mis palabras
llegaran al interior.
Habló tu orgullo y me diste
la espalda, pero yo te seguí.
¡Quise hacerte entender!.
También te dije
que llegaría un mañana
y entonces te arrepentirías
de haberme abierto la jaula.
Hoy llegó ese mañana...
Yo comtemplo, desde nuestra ventana
hacia el interior del cuarto,
como fueron ciertas mis palabras.
Más aún de lo que yo creí.
Sufro al verte tirado en,
la que un día fue nuestra cama.
Mirando hacia el techo,
buscando mi rostro.
Por ratos te sientas
y tomas coraje,
para salir a buscarme
y gritar lo que sientes.
Pero no dura mucho,
pues al no encontrar ningún apoyo
caes de vuelta en nuestro lecho;
peor aún de lo que estabas antes.
Sinceramante no hace falta
que me busques,
porque estoy siempre
cerca tuyo.
De día soy el sol,
de noche la luna,
te observo y lloro dos lágrimas
por cada una tuya.
Quiero que sepas que a mi
me pasa lo mismo.
Por ratos entraría y me sentaría
junto a ti en la cama.
Te diría que quiero amarte
y quiero que me ames.
Pero mi valentía se esfuma
como la neblina en las mañanas
de invierno al llegar el mediodía.
Porque tu obstáculo es mi obstáculo
¡maldito vidrio que nos separa!
Yo afuera y tú adentro,
separados como el cielo y la tierra
por un mar de recuerdos.
RUTH CORTEZ
Reflejan tus ojos
el arrepentimiento de tu corazón.
De aquella decisión que tomaste
en el ayer, la de dejarme volar
sin importarte hacia donde.
Yo te dije una y mil veces
que tu boca mentía pues
me dí cuenta que tu mente te engañaba.
Pero la coraza de rencor y odio
que había formado tu corazón...
no dejó que mis palabras
llegaran al interior.
Habló tu orgullo y me diste
la espalda, pero yo te seguí.
¡Quise hacerte entender!.
También te dije
que llegaría un mañana
y entonces te arrepentirías
de haberme abierto la jaula.
Hoy llegó ese mañana...
Yo comtemplo, desde nuestra ventana
hacia el interior del cuarto,
como fueron ciertas mis palabras.
Más aún de lo que yo creí.
Sufro al verte tirado en,
la que un día fue nuestra cama.
Mirando hacia el techo,
buscando mi rostro.
Por ratos te sientas
y tomas coraje,
para salir a buscarme
y gritar lo que sientes.
Pero no dura mucho,
pues al no encontrar ningún apoyo
caes de vuelta en nuestro lecho;
peor aún de lo que estabas antes.
Sinceramante no hace falta
que me busques,
porque estoy siempre
cerca tuyo.
De día soy el sol,
de noche la luna,
te observo y lloro dos lágrimas
por cada una tuya.
Quiero que sepas que a mi
me pasa lo mismo.
Por ratos entraría y me sentaría
junto a ti en la cama.
Te diría que quiero amarte
y quiero que me ames.
Pero mi valentía se esfuma
como la neblina en las mañanas
de invierno al llegar el mediodía.
Porque tu obstáculo es mi obstáculo
¡maldito vidrio que nos separa!
Yo afuera y tú adentro,
separados como el cielo y la tierra
por un mar de recuerdos.
RUTH CORTEZ