La conocí,
y ahora,
esas mis metas;
se han vuelto guindas,
para otra merienda campestre…
evoca la piel de cereza,
la virtud de sus labios;
y el eco de sus cabellos,
tienen las cataratas Victoria…
la conocí,
y ahora,
mi corazón no cesa de nombrarla;
junto a esos gitanillos,
que se dejan la garganta tras las parras.
La conocí,
y ahora mis días se despiden,
con telones cada vez más azules…
y duerme más tranquilo ese duende,
en eso que me guardas dentro…
y ahora mis aeropuertos sumergidos,
declaran su cuerpo,
promesas de guitarra entre los moscateles…
la conocí,
y mis colores brillan más con todos nosotros;
en los recuerdos acurrucados en los ojos…
y no dejan los horizontes de buscarse,
en la fibra del hermano,
para multiplicarse.
y ahora,
esas mis metas;
se han vuelto guindas,
para otra merienda campestre…
evoca la piel de cereza,
la virtud de sus labios;
y el eco de sus cabellos,
tienen las cataratas Victoria…
la conocí,
y ahora,
mi corazón no cesa de nombrarla;
junto a esos gitanillos,
que se dejan la garganta tras las parras.
La conocí,
y ahora mis días se despiden,
con telones cada vez más azules…
y duerme más tranquilo ese duende,
en eso que me guardas dentro…
y ahora mis aeropuertos sumergidos,
declaran su cuerpo,
promesas de guitarra entre los moscateles…
la conocí,
y mis colores brillan más con todos nosotros;
en los recuerdos acurrucados en los ojos…
y no dejan los horizontes de buscarse,
en la fibra del hermano,
para multiplicarse.