Traía avisos el cielo,
para esas cornisas de hielo….
Heráldicas desarmadas,
caballeros,
por nuestra plaza de las sombras del dragón…
Regresábamos de aquellas soledades,
donde pensar en nosotros;
para derrocharnos, con espumosos colores…
y regresaban las tabernas,
como regresan los lechos;
enroscados, bajo esas goteras del mar.
Las lobas saliendo,
de una bolsa marsupial,
hacia los cálidos ambientes de estrellas…
por los molinos que trabajan camino;
por cada reunión en poros de hoguera.
Y las tertulias, esparcidas por las terrazas;
como melodías, por los brillos de plata…
no hay mejor amigo, que ese que te necesita…
y la lealtad del fruto,
por nuestros ecuadores de sol y de leopardo;
tras cada morir por el olfato.
para esas cornisas de hielo….
Heráldicas desarmadas,
caballeros,
por nuestra plaza de las sombras del dragón…
Regresábamos de aquellas soledades,
donde pensar en nosotros;
para derrocharnos, con espumosos colores…
y regresaban las tabernas,
como regresan los lechos;
enroscados, bajo esas goteras del mar.
Las lobas saliendo,
de una bolsa marsupial,
hacia los cálidos ambientes de estrellas…
por los molinos que trabajan camino;
por cada reunión en poros de hoguera.
Y las tertulias, esparcidas por las terrazas;
como melodías, por los brillos de plata…
no hay mejor amigo, que ese que te necesita…
y la lealtad del fruto,
por nuestros ecuadores de sol y de leopardo;
tras cada morir por el olfato.
Última edición: