dark-maiden
Poeta fiel al portal
A ti.
De quien sólo se su nombre.
De quien sólo conozco la luz de sus ojos
clavándose en la oscuridad de los míos.
¿Quién eres?
Me contemplas como Platón a sus ideas.
Me esperas como la muerte a sus almas.
Me buscas como la enfermedad a la vida.
Me hablas con los ojos, y me escribes con
el pensamiento.
Si tan sólo pudiera devolverte la felicidad
con la que me impregnas diariamente.
No me creo merecedora de tan excelsa
admiración, de tan ciega idealización.
A ti, yo te hablo ahora con una idea
en mis labios, que no se expresar
cuando estás cerca.
Si tan sólo me atreviera a decirte,
¿Qué piensas cuando me ves?
Pues yo no soy más que una simple
mortal, como tú.
Sin conocer nada más de ti, salvo
el brillo de tus pupilas de ángel,
sé que tienes un espacio dedicado
a nuestros encuentros en tu altar
de esotéricas creencias.
Háblame con tu voz.
Que a tus ojos ya los he escuchado
demasiado tiempo, en la soledad de
aquel banco bajo las moreras.
¿Quién eres?
¿Por qué me miras como el fiel a su dios?
¿Por qué sacrificas tu tiempo en verme
pasar fugazmente como un tren a las
tres de la madrugada?
De quien sólo se su nombre.
De quien sólo conozco la luz de sus ojos
clavándose en la oscuridad de los míos.
¿Quién eres?
Me contemplas como Platón a sus ideas.
Me esperas como la muerte a sus almas.
Me buscas como la enfermedad a la vida.
Me hablas con los ojos, y me escribes con
el pensamiento.
Si tan sólo pudiera devolverte la felicidad
con la que me impregnas diariamente.
No me creo merecedora de tan excelsa
admiración, de tan ciega idealización.
A ti, yo te hablo ahora con una idea
en mis labios, que no se expresar
cuando estás cerca.
Si tan sólo me atreviera a decirte,
¿Qué piensas cuando me ves?
Pues yo no soy más que una simple
mortal, como tú.
Sin conocer nada más de ti, salvo
el brillo de tus pupilas de ángel,
sé que tienes un espacio dedicado
a nuestros encuentros en tu altar
de esotéricas creencias.
Háblame con tu voz.
Que a tus ojos ya los he escuchado
demasiado tiempo, en la soledad de
aquel banco bajo las moreras.
¿Quién eres?
¿Por qué me miras como el fiel a su dios?
¿Por qué sacrificas tu tiempo en verme
pasar fugazmente como un tren a las
tres de la madrugada?
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