M. Literaria.
Poeta recién llegado
Lloré mil noche esperando algo; alguien que me demuestre que uno no vino sólo a esta vida.
Me tiré abajo muchas veces, cuando no se tiene autoestima uno no avanza en la vida. Se estanca.
Le pedí a gritos a Él, que todo lo ve, un poco de paz. Le pedía compañía y un poco de amor.
Pasaba el tiempo y nada cambiaba, seguía sola y los miedos aumentaban. Tiré la toalla más de una vez.
Busqué ayuda y entendí que la única que podía solucionar mis problemas era yo. Abandoné todo y perdí la poca esperanza.
Me conformaba. Eso me llenaba de tristeza, todos los días un poco más.
Y llegó, me tomó de la mano y me levantó. Llenó de luz cada rincón.
Esperar suele ser difícil y muchas veces se agota la paciencia, es ahí donde tiras todo y no queres saber nada con seguir. Pero llega lo que tanto añoraste y la paz llena tu alma y ahí es cuando comienzas nuevamente a creer; a confiar. Volvés a amar.
Llegó para hacerme saber que todavía existe gente que quiere de verdad y valora la personalidad. Vino para quedarse; a traerme tranquilidad. En realidad ya estaba, sólo que no me daba cuenta. Me sostuvo la mano siempre y de eso estoy tan agradecida.
Tiene sus cosas, es callado... Algo a lo que me tendré que acostumbrar. Tiene un corazón enorme, de esos sinceros y en peligro de extinción, de esos que tenes que ir escarbando capa por capa para encontrarlo y una vez que lo haces no buscas conocer a nadie más.
Tiene una forma de ser tan especial que en un sólo abrazo me llena el alma, la vida y me devuelve la paz. Me trae pura tranquilidad.
Es especial, me hace sonreír y amar la vida. Me enseña todos los días un poco más. Me enseñó siempre a valorar aquello que no le daba importancia.
Tiene esa sonrisa perfecta, dónde mis miedo y dudas se pierden y vuelvo a confiar.
No es poco volver a confiar en uno cuando creyó que todo lo había perdido; cuando tiró la toalla y decidió no pelear más.
Llegó para empujarme y volver a caminar. Me sacó de eso que creí que jamás iba a salir. Me vino a salvar.
Todo llega, nada está perdido y hoy lo puedo comprobar.
Lo quiero, en poco tiempo me demostró que lo valía todo. desde la espera y las dudas eternas hasta los besos más tiernos del mundo que hoy puedo darle.
Que afortunada soy de tenerte.
Uno tiene que aprender a observar más a su alrededor; muchas veces nos cegamos buscando a lo lejos y lo que mejor nos hace está al lado nuestro.
No estaba todo perdido.
Me tiré abajo muchas veces, cuando no se tiene autoestima uno no avanza en la vida. Se estanca.
Le pedí a gritos a Él, que todo lo ve, un poco de paz. Le pedía compañía y un poco de amor.
Pasaba el tiempo y nada cambiaba, seguía sola y los miedos aumentaban. Tiré la toalla más de una vez.
Busqué ayuda y entendí que la única que podía solucionar mis problemas era yo. Abandoné todo y perdí la poca esperanza.
Me conformaba. Eso me llenaba de tristeza, todos los días un poco más.
Y llegó, me tomó de la mano y me levantó. Llenó de luz cada rincón.
Esperar suele ser difícil y muchas veces se agota la paciencia, es ahí donde tiras todo y no queres saber nada con seguir. Pero llega lo que tanto añoraste y la paz llena tu alma y ahí es cuando comienzas nuevamente a creer; a confiar. Volvés a amar.
Llegó para hacerme saber que todavía existe gente que quiere de verdad y valora la personalidad. Vino para quedarse; a traerme tranquilidad. En realidad ya estaba, sólo que no me daba cuenta. Me sostuvo la mano siempre y de eso estoy tan agradecida.
Tiene sus cosas, es callado... Algo a lo que me tendré que acostumbrar. Tiene un corazón enorme, de esos sinceros y en peligro de extinción, de esos que tenes que ir escarbando capa por capa para encontrarlo y una vez que lo haces no buscas conocer a nadie más.
Tiene una forma de ser tan especial que en un sólo abrazo me llena el alma, la vida y me devuelve la paz. Me trae pura tranquilidad.
Es especial, me hace sonreír y amar la vida. Me enseña todos los días un poco más. Me enseñó siempre a valorar aquello que no le daba importancia.
Tiene esa sonrisa perfecta, dónde mis miedo y dudas se pierden y vuelvo a confiar.
No es poco volver a confiar en uno cuando creyó que todo lo había perdido; cuando tiró la toalla y decidió no pelear más.
Llegó para empujarme y volver a caminar. Me sacó de eso que creí que jamás iba a salir. Me vino a salvar.
Todo llega, nada está perdido y hoy lo puedo comprobar.
Lo quiero, en poco tiempo me demostró que lo valía todo. desde la espera y las dudas eternas hasta los besos más tiernos del mundo que hoy puedo darle.
Que afortunada soy de tenerte.
Uno tiene que aprender a observar más a su alrededor; muchas veces nos cegamos buscando a lo lejos y lo que mejor nos hace está al lado nuestro.
No estaba todo perdido.