Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estremezco de sólo saberte cerca
envolviendo mi pasión desbordada en cada suspiro
consintiendo mis labios llamando tu nombre
y consuelo al tiempo por persuadirlo a parir.
Tirito de placer al oler tus años
y la razón de no tener razón,
para conspirar en la eterna complicidad,
que hace de mi otoño un dulce vaho de lluvia,
prendiéndose exquisita al ralo de mi piel.
Se sacuden mis años
y suspiro
y respiro
con armonía agitada,
que arrecia en mi pecho
llamando tus sueños a quedarse conmigo.
Tiembla mi semblante
y mariposas entre arco iris
revolotean dentro de mis ganas,
por quedar sometido cerca de tu estancia,
hasta que el espacio de tu piel
sea el estremecimiento que nos separa.
Tiritas tiritan por debajo de la piel
y desnudo quedo después del huracán
del que me dejo arrastrar,
hasta el portal de tus prados,
que se entreabren húmedos al estremecimiento,
que me sacuden sin chistar
sugiriendo quedarme eterno
envolviendo mi pasión desbordada en cada suspiro
consintiendo mis labios llamando tu nombre
y consuelo al tiempo por persuadirlo a parir.
Tirito de placer al oler tus años
y la razón de no tener razón,
para conspirar en la eterna complicidad,
que hace de mi otoño un dulce vaho de lluvia,
prendiéndose exquisita al ralo de mi piel.
Se sacuden mis años
y suspiro
y respiro
con armonía agitada,
que arrecia en mi pecho
llamando tus sueños a quedarse conmigo.
Tiembla mi semblante
y mariposas entre arco iris
revolotean dentro de mis ganas,
por quedar sometido cerca de tu estancia,
hasta que el espacio de tu piel
sea el estremecimiento que nos separa.
Tiritas tiritan por debajo de la piel
y desnudo quedo después del huracán
del que me dejo arrastrar,
hasta el portal de tus prados,
que se entreabren húmedos al estremecimiento,
que me sacuden sin chistar
sugiriendo quedarme eterno