MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
...
Parece ser que el viento tiene dueño,
la musa disfruta de la caricia loable,
cuando el mundo se vuelve domable.
Siento el furor de un suspiro sureño;
Su constante latido, arropa mi sueño,
como si supiera de mi inalcanzable
deseo fugaz en su brisa indescifrable;
cuando su voz se vuelve un ensueño.
Amor, porqué me besas en la nada,
si yo camino a ciegas con tu mesura,
celándote cada fría noche estrellada;
para reñir con el afán de ésta locura,
que haz posado sediento en la mirada
del alba, que seduce toda tu soltura.
VII.
Marianne*
Parece ser que el viento tiene dueño,
la musa disfruta de la caricia loable,
cuando el mundo se vuelve domable.
Siento el furor de un suspiro sureño;
Su constante latido, arropa mi sueño,
como si supiera de mi inalcanzable
deseo fugaz en su brisa indescifrable;
cuando su voz se vuelve un ensueño.
Amor, porqué me besas en la nada,
si yo camino a ciegas con tu mesura,
celándote cada fría noche estrellada;
para reñir con el afán de ésta locura,
que haz posado sediento en la mirada
del alba, que seduce toda tu soltura.
VII.
Marianne*