Los pies agrietados y sangrantes,
el camino de día seco y polvoriento,
sin una sola sombra dónde descansar,
de noche frío, oscuro y sordo.
Todo piedras afiladas y polvo mugriento,
ni árboles, ni pájaros, todo muerto,
Estoy agotado, hastiado y desolado.
Dónde el camino se junta con el cielo,
siempre igual de distante y lejano,
tú, con esa promesa que no alcanzo,
que intuyo pero no veo ni siento.
Creo que es un espejismo traidor,
un canto de sirena engañoso,
que me hace continuar andando.
Que me mina la razón,
y me sume en una locura gris.
Tengro hambre y sed,
me cuesta mantener los ojos abiertos,
¿esto todo real?, o solo sueño.
Debo dejar este camino que me mata,
que me consume cada día,
que me asaetea cada noche.
el camino de día seco y polvoriento,
sin una sola sombra dónde descansar,
de noche frío, oscuro y sordo.
Todo piedras afiladas y polvo mugriento,
ni árboles, ni pájaros, todo muerto,
Estoy agotado, hastiado y desolado.
Dónde el camino se junta con el cielo,
siempre igual de distante y lejano,
tú, con esa promesa que no alcanzo,
que intuyo pero no veo ni siento.
Creo que es un espejismo traidor,
un canto de sirena engañoso,
que me hace continuar andando.
Que me mina la razón,
y me sume en una locura gris.
Tengro hambre y sed,
me cuesta mantener los ojos abiertos,
¿esto todo real?, o solo sueño.
Debo dejar este camino que me mata,
que me consume cada día,
que me asaetea cada noche.