pedro martín vidal pineda
mi encanto es la sonrisa
Mi casa es una prisión, tratando de encontrar la libertad, sólo hay paredes, no veo la luz del sol ya, no recuerdo cómo es conversar con otro ser humano, mis ojos y mi mente han cambiado, mi refugio en la pintura dejando enigmas en cada rincón de la pintura.
En mi piel, tengo tatuajes para comprender la libertad, sólo hay silencio en esta casa, encerrado, como en una celda, esperando que llegue las 6 para cerrar y apagar mi cueva.
Esperando las doce o la una de la mañana, para escardar dentro de mi cuarto, pasando por túneles, oscuros para poder salir, rompo paredes, buscando la salida. Casi libe, veo por la ventana la salida para mi libertad, éste es mi tercer intentándolo para poder salir, pero hay algo que mi impide, escucho una voz que dice regresa y espera algunos años más para poder tener la libertad.
Esperan más tiempo imposible cada día es imposible caminar esposado y con cadenas cada día más gruesas. Sigo preso y seguiré en esta prisión que dice que es mi hogar.
En mi piel, tengo tatuajes para comprender la libertad, sólo hay silencio en esta casa, encerrado, como en una celda, esperando que llegue las 6 para cerrar y apagar mi cueva.
Esperando las doce o la una de la mañana, para escardar dentro de mi cuarto, pasando por túneles, oscuros para poder salir, rompo paredes, buscando la salida. Casi libe, veo por la ventana la salida para mi libertad, éste es mi tercer intentándolo para poder salir, pero hay algo que mi impide, escucho una voz que dice regresa y espera algunos años más para poder tener la libertad.
Esperan más tiempo imposible cada día es imposible caminar esposado y con cadenas cada día más gruesas. Sigo preso y seguiré en esta prisión que dice que es mi hogar.