El YO-yó siempre en la mano,
danzando y girando delante de tí,
dándo volteretas imposibles,
saltos acrobáticos y extraños,
arabescos y revoltosos.
Ese Yo-yó tuyo que no te deja,
ver, ni oir ni sentir,
que no te deja vivir...
Ese Yo-yó tuyo , tan pegado,
que no deja ver el horizonte,
ni el cielo, ni las estrellas,
ni la tierra ni el mar...
Ese mundo tuyo cerrado,
oscuro y tan apretado a tí,
sin horizontes ni miradas,
sin plabras ni amores...
Solo puedes mirarte a tí,
olerte a tí,
y hablar de tí,
y oir te tí.
En que mundo tan pequeño,
tan frágil y empañado,
empozoñado y oscuro,
vives reina del Yo-yó...
danzando y girando delante de tí,
dándo volteretas imposibles,
saltos acrobáticos y extraños,
arabescos y revoltosos.
Ese Yo-yó tuyo que no te deja,
ver, ni oir ni sentir,
que no te deja vivir...
Ese Yo-yó tuyo , tan pegado,
que no deja ver el horizonte,
ni el cielo, ni las estrellas,
ni la tierra ni el mar...
Ese mundo tuyo cerrado,
oscuro y tan apretado a tí,
sin horizontes ni miradas,
sin plabras ni amores...
Solo puedes mirarte a tí,
olerte a tí,
y hablar de tí,
y oir te tí.
En que mundo tan pequeño,
tan frágil y empañado,
empozoñado y oscuro,
vives reina del Yo-yó...