Me alegra mucho que pases a comentarme este poema, Vicente, la verdad es que estaba echando de menos tus apuntes que siempre me complacen mucho, incluso (o sobre todo) cuando me estimulan a responder con minuciosidad asuntos que creo importantes. Ya sabes que eso no solo me sucede contigo sino con otros comentaristas que me traen a colación cuestiones a las que doy preferencia en mis respuestas saltándome el orden de comentarios como sucede en este caso contigo, que eres el primero a quien contesto.
No quisiera extenderme demasiado, pero iré por partes.
1.-
No sé qué tienen esos dedos al teclado que arañan la sensibilidad del lector más impasible. Yo ya sé de tu legítimo nihilismo religioso pero no viene a cuento referirlo en este momento.
Nada más lejos de mi intención, Vicente, que arañar la sensibilidad del lector con estos versos, puedes estar seguro de ello, y si lo he hecho pido públicamente disculpas por quien se sienta herido por esos arañazos que dices que he realizado en el teclado. Jamás se me hubiera ocurrido pensar que expresar mis ideas sobre un universo caótico en el que estamos, en el sentido de que acabará como creo que acabaremos todos, pudiera ser motivo de ofensa para nadie, pero si lo es, insisto en mis disculpas.
2.- "
Lo que ahora te propongo es analizar, ya que citas el cuarenta y cuatro soneto de Góngora en el que te inspiras en tu postrero verso"
no sólo en plata o vïola troncada
El hecho de que encabece el poema con esa cita del soneto de Góngora da una idea de por dónde van mis ideas de fondo en este poema, que son las que expresaba con bastante más maestría que yo el cordobés, y es la idea del “carpe diem”, de la fugacidad de la vida y de que, en resumidas cuentas, no somos nada.
Esa idea que me parece bastante hedonista: vive al día que esto se acaba pronto, y que viene de bastante más atrás que de Góngora, parece más propia de gente que no cree mucho en el “más allá”, como yo mismo, pues los creyentes por el contrario piensan que venimos a este valle de lágrimas a pasarlo malamente para ganarnos el cielo con sangre, sudor y lágrimas, y que esta vida es para sufrir y poder así disfrutar luego de esa gloria que se les tiene prometida tras la muerte y en donde serán felices para toda la eternidad, así que aquí, en este mundo, felicidad más bien poca, que ya vendrá después en el cielo. Además, ya se sabe que la felicidad terrenal suele estar algo emparentada con el pecado…
Pues esa idea del “carpe diem” del soneto 24 , -y no 44 como me dices, según los datos que hallo en este enlace de la Universidad Pompeu i Fabra-
https://www.upf.edu/todogongora/poesia/sonetos/
- y que hizo Góngora en 1582 cuando tenía solo 19 añitos, o sea un chaval que ya desde sus catorce años había tomado "órdenes menores”, tenía, así y todo, composiciones de esta índole tan mundanal en sus años mozos que le hicieron acreedor de amonestaciones por parte del obispo Pacheco, por esa entre otras causas.
En dicho enlace hallarás este verso que me comentas reproducido así:
“no solo en plata o víola troncada”
en donde verás que no ponen la “crema” sino que es un acento lo que se puede ver sobre la “i” de “viola” pasándolo, del prosódico de la “o” a la “i”, o sea que tal cual la presentan en esa edición, esa palabra habría que recitarla como trisílaba y esdrújula para que cuadre la métrica y encaje a la perfección el acento en 6ª en la sílaba "ví", así es como lo veo yo y así creo que lo pensó Góngora.
En esos tiempos, y en estos también como te mostraré ahora, se valían y valen los poetas de esas licencias; te mostraré un par de versos de “Soledad Primera” en donde hace algo parecido (lo de cambiar acentos por motivos métricos) :
Verso 7 : “cuando el que ministrar podia la copa”
Verso 96: “templo de Pales, alqueria” de Flora”
En ambos casos, en mi versión de Soledades, que es la muy cuidada y comentada edición de Robert James, tanto la palabra “podía” como “alquería” están sin acento lo cual quiere decir que en el recitado, o se traslada a la sílaba anterior o a la última vocal, y todo en aras de que se pueda hacer diptongo donde no lo hay y que le cuadren las once sílabas al verso.
En Borges he encontrado también este ejemplo en su poema “Un ciego” :
“sabría quién soy en esta tarde rara”
en donde pasa lo mismo con la palabra “sabría”, a la que hace bisílaba por mor de la métrica endecasílaba de ese verso.
Para terminar, que ya me estoy extendiendo demasiado, te recordaré que este soneto que me reproduces aquí ya fue motivo de mi atención en un poema en donde malamente hice una recreación de él reproduciendo el de Góngora íntegramente antes del mío; si quieres recordar nuestros cruces de comentarios en esa ocasión y algún otro interesante como el de Veles que precisamente hablaba de “viola” en el suyo, puedes hallarlo aquí:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/gongora-lontano-recreacion.616488/
Vuelvo a agradecerte mucho la visita y comentario y a insistir en mis disculpas a quien pudiera haber ofendido con estos versos.
Deseo tanto a ti como a todos los usuarios de Mundopoesía unas felices fiestas.
Abrazo.
No sé qué tienen esos dedos al teclado que arañan la sensibilidad del lector más impasible. Yo ya sé de tu legítimo nihilismo religioso pero no viene a cuento referirlo en este momento. Lo que ahora te propongo es analizar, ya que citas el cuarenta y cuatro soneto de Góngora en el que te inspiras en tu postrero verso:
Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello.
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
¿Cómo ves tú ese verso que te señalo en negrita?
Por otra parte, puede que el polvo y la nada suministren interpretaciones confusas en este mísero poeta a estas alturas de la noche.