J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Tengo un verdadero problema
Y ya no sé a quién más acudir
He visitado a cuanto amigo he sembrado
Y nada parece amainarlo.
Recurrí al médico por este dolor
Que me contrae el pecho al verla
Me sacó radiografías y exámenes
Pero no encontró anormalidad alguna.
Vi también a mi amigo ingeniero
Y se declaró incapaz de atenderme,
Que tenía asuntos más urgentes
Antes de escuchar tales delirios.
Visité también al sacerdote de mi cuadra,
Amigo mío de la tierna infancia,
Dijo que ofreciera a Dios mi pena y rabia,
Que todo se dispondría según lo establecido.
Me reuní con mi compañero constructor
Y me confesó que también sufrió el mismo dolor,
Que lo enterró en cerros de cemento y materiales,
Que se ahogó en trabajo para no darle muchas vueltas.
Coincidí con el profesor en un café,
Reprobó las respuestas que antes había obtenido,
Pero no fue capaz de entregarme una él mismo.
No pagó, se fue y me dejó con mi irresoluto asunto.
Mi problema fue a parar a los oídos del filósofo,
Platicamos sobre tema durante toda una tarde
Pero no llegamos a ningún acuerdo ni punto,
Se desmorona mi alma ante este caos que presentas.
Acudí a la psicóloga, sabia mujer,
Me escucho mientras comíamos algo
Y luego de un silencio y hacer como que comprendía
Me derivó al psiquiatra para que, con él, lo resolviera.
Platique con mi abogado y Maquinamos en tu contra,
planificamos tu ruina, dijo que desaparecerte lo solucionaría.
No fui capaz de concretar nada y criticó mi nula frialdad.
Por tal blandengue no podía hacer nada.
Al escritor lo encontré un jueves y le comenté lo que me ocurría,
Que por una desconocida andaba muriendo de indiferencia,
Pero no pudo hacer más que referencias a historias parecidas
Piezas de arte, clásicos abandonados en las bibliotecas.
Visité a todos mis amigos,
Al veterinario, al barrendero, al barbero,
Me reuní con el arquitecto y el banquero,
Todo producto del problema que me causaste.
Sin esperanzas llegué a la barra
donde mi amigo me preparó varios tragos
así reuní grados y los intercambié por valor
para montar esta serenata bajo tu ventana.
No me conoces, dudo que me hayas visto,
Te vi un día en la estación de metro
Y no pudiste restarte de mis pensamientos…
No soy un acosador, solo estoy enamorado.
(Fue sacado por la policía,
retenido en la comisaría,
lo sacó su amigo carabinero
junto a una orden judicial)
Y ya no sé a quién más acudir
He visitado a cuanto amigo he sembrado
Y nada parece amainarlo.
Recurrí al médico por este dolor
Que me contrae el pecho al verla
Me sacó radiografías y exámenes
Pero no encontró anormalidad alguna.
Vi también a mi amigo ingeniero
Y se declaró incapaz de atenderme,
Que tenía asuntos más urgentes
Antes de escuchar tales delirios.
Visité también al sacerdote de mi cuadra,
Amigo mío de la tierna infancia,
Dijo que ofreciera a Dios mi pena y rabia,
Que todo se dispondría según lo establecido.
Me reuní con mi compañero constructor
Y me confesó que también sufrió el mismo dolor,
Que lo enterró en cerros de cemento y materiales,
Que se ahogó en trabajo para no darle muchas vueltas.
Coincidí con el profesor en un café,
Reprobó las respuestas que antes había obtenido,
Pero no fue capaz de entregarme una él mismo.
No pagó, se fue y me dejó con mi irresoluto asunto.
Mi problema fue a parar a los oídos del filósofo,
Platicamos sobre tema durante toda una tarde
Pero no llegamos a ningún acuerdo ni punto,
Se desmorona mi alma ante este caos que presentas.
Acudí a la psicóloga, sabia mujer,
Me escucho mientras comíamos algo
Y luego de un silencio y hacer como que comprendía
Me derivó al psiquiatra para que, con él, lo resolviera.
Platique con mi abogado y Maquinamos en tu contra,
planificamos tu ruina, dijo que desaparecerte lo solucionaría.
No fui capaz de concretar nada y criticó mi nula frialdad.
Por tal blandengue no podía hacer nada.
Al escritor lo encontré un jueves y le comenté lo que me ocurría,
Que por una desconocida andaba muriendo de indiferencia,
Pero no pudo hacer más que referencias a historias parecidas
Piezas de arte, clásicos abandonados en las bibliotecas.
Visité a todos mis amigos,
Al veterinario, al barrendero, al barbero,
Me reuní con el arquitecto y el banquero,
Todo producto del problema que me causaste.
Sin esperanzas llegué a la barra
donde mi amigo me preparó varios tragos
así reuní grados y los intercambié por valor
para montar esta serenata bajo tu ventana.
No me conoces, dudo que me hayas visto,
Te vi un día en la estación de metro
Y no pudiste restarte de mis pensamientos…
No soy un acosador, solo estoy enamorado.
(Fue sacado por la policía,
retenido en la comisaría,
lo sacó su amigo carabinero
junto a una orden judicial)