• 📢 Nuevo: Hazte Mecenas — sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. | Mi Libro de Poesía | Métrica Española (beta)
  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

...que vea

lesmo

Poeta veterano en el portal
La noche viene a mí y es cada noche,
cada noche te busco en unos versos
y las horas me pasan lentamente
de un dolor infinito que no entiendo.
La noche se refleja en mis pupilas
dilatadas del humo y del deseo,
mi rostro es un reguero, del cansancio,
de lágrimas que mojan un soneto.
Yo pronuncio el ut videam tantas veces
que me espanta pasar ante un espejo,
ya no tengo la paz de compañera
aunque siga durmiendo en mis adentros.
No me dejes, Señor, que se hace tarde
y muy pronto un oriente habrá sangriento
y esta noche será como otra noche
de anulados y vacuos mis anhelos.
No me dejes, Señor, sin la palabra,
sin resquicios finales de mi aliento,
hazme fuerte también, que no comparta
sus cadencias, sus ritmos y sus ecos.
No abandones, Señor, lo que me falta
cuando extiendo mis manos y te ruego
que Tú sabes la lengua en que pronuncio
Tu Gran Nombre y el nombre de mis celos.
Si me dejas, Señor, no lloraría
y en mis ojos lo triste será seco,
mis oídos serían de madera
y mi boca la boca de un blasfemo.
Si me dejas, Señor, reverdecido
no ardería por joven en tu fuego,
el mismo donde quedan los rescoldos
de los hijos que son tus predilectos.
Y otra noche se marcha hacia otra noche
y esa noche será de nuevos versos,
no me dejes, Señor, que los escriba
tan ausente de Ti que nacen muertos.
 
Última edición:
La noche viene a mí y es cada noche,
cada noche te busco en unos versos
y las horas me pasan lentamente
y un dolor infinito que no entiendo.
La noche se refleja en mis pupilas
dilatadas del humo y del deseo,
es mi rostro un espanto de cansancios
con mis lágrimas mojando algún soneto.
(12 sílabas)
Yo pronuncio el ut videam tantas veces
que me espanta pasar ante un espejo,
ya no tengo ni paz ni compañera
aunque siga durmiendo en mis adentros.
No me dejes, Señor, que se hace tarde
y muy pronto un oriente habrá sangriento
y esta noche será como otra noche
de anulados y vacuos mis anhelos.
No me dejes, Señor, sin la palabra,
sin los únicos resquicios del aliento,
(12 sílabas)
hazme fuerte para que no comparta (1.3.8.10)
sus cadencias, sus ritmos y sus ecos.
No abandones, Señor, lo que me falta
cuando extiendo mis manos y te ruego
que Tú sabes la lengua en que pronuncio
Tu Gran Nombre y el nombre de mis celos.
Si me dejas, Señor, no lloraría
y en mis ojos lo triste será seco,
mis oídos serían de madera
y mi boca la boca de un blasfemo.
Si me dejas, Señor, reverdecido
no ardería por joven en tu fuego,
el mismo donde quedan los rescoldos
de los hijos que son tus predilectos.
Y otra noche se marcha hacia otra noche
y esa noche será de nuevos versos,
no me dejes, Señor, que los escriba
tan ausente de Ti que nacen muertos.
Tu ferviente poema, estimado Salvador, me recuerda que una vez tuve un Dios al que me dirigía de este modo. Recuerdo que la ingenuidad, el dolor y la propia poesía me hacían invocarlo de manera vehemente, como si en realidad existiera y me escuchara. Mucho de eso ha cambiado; no fue por elección que dejé de rasgarme las vestiduras por un dios, sino porque creo que la fe necesita alimento, y la mía se puso tan famélica que lleva años muriendo, si acaso ya no ha muerto definitivamente.

Es un gran poema el que nos presentas, con versos muy llamativos, otros no tanto, y con algunos errores métricos que indico en la cita. Por cierto, me parece curioso que a estas alturas yerres en una métrica tan habitual como la del endecasílabo. Algo me dice que el uso de las esdrújulas tiene algo que ver... Otro de los versos, el que tiene esquema acentual 1.3.8.10 es, a mi oído, imperfecto en su ritmo; corresponde desecharlo, como lo han hecho miles de grandes y pequeños poetas a lo largo de la historia, y reemplazarlo por uno más armonioso y ortodoxo. Hay un gran número de variantes a disposición.

Recibe junto a esta pequeña crítica mi aplauso por tu temprano regreso al foro y mi deseo de que este año que comienza sea el inicio de una larga época de prosperidad para ti y los tuyos.

Un abrazo infinito.
 
Última edición por un moderador:
Tu ferviente poema, estimado Salvador, me recuerda que una vez tuve un Dios al que me dirigía de este modo. Recuerdo que la ingenuidad, el dolor y la propia poesía me hacían invocarlo de manera vehemente, como si en realidad existiera y me escuchara. Mucho de eso ha cambiado ─y no fue por elección que dejé de rasgarme las vestiduras por un dios─, sino porque creo que la fe necesita alimento, y la mía se puso tan famélica que lleva años muriendo, si acaso ya no ha muerto definitivamente.

Es un gran poema el que nos presentas, con versos muy llamativos, otros no tanto, y con algunos errores métricos que indico en la cita. Por cierto, me parece curioso que a estas alturas yerres en una métrica tan habitual como la del endecasílabo. Algo me dice que el uso de las esdrújulas tiene algo que ver... Otro de los versos, el que tiene esquema acentual 1.3.8.10 es, a mi oído, imperfecto en su ritmo; corresponde desecharlo, como lo han hecho miles de grandes y pequeños poetas a lo largo de la historia, y reemplazarlo por otro más armonioso y ortodoxo. Hay una gran número de variantes a disposición.

Recibe junto a esta pequeña crítica mi aplauso por tu temprano regreso al foro y mi deseo de que este año que comienza sea el inicio de una larga época de prosperidad para ti y los tuyos.

Un abrazo infinito.
Tienes toda la razón cuando señalas que no debería permitirme esos errores métricos. Confesaré que este poema salió casi del tirón y en un momento en que el cansancio se adueño de mí junto con una falta de atención radicada en los efectos de unas medicaciones que, por desgracia, he de tomar. Poca excusa para explicar tan garrafales equivocaciones. Pienso que lo he solucionado sin alterar en exceso lo que quise decir. Sé de tu poco apego a esas acentuaciones que también me señalabas, tus razones que, según dices son las de numerosos poetas, han de ser de peso. Sin duda un oído refinado curtido en estas y las otras manifestaciones artísticas que posees y dominas hacen que a tu sensibilidad no sean adecuados estos ritmos. No tengo ese nivel de sensibilidad por lo que los consejos de los que vais por delante pienso hay que respetarlos con sumo cuidado. En alguna otra ocasión un verso aún más vació de acentos opté por no modificarlo al haberse dado por bueno con anterioridad por un también excelente poeta y amigo, y quise atender a su opinión. Cosas de la afectividad a las que damos también importancia cuando queremos ser atentos con vuestras valiosísimas indicaciones.
Referente al primer asunto que mencionabas confesaré también que la poesía me ha llevado a regiones que no sospechaba. Recientemente he leído los poemas religiosos de Manuel Machado y he encontrado a un poeta capaz de transitar desde una humanidad absolutamente enraizada en la tierra hasta cotas de un misticismo nada melifluo llegando a producir en mí un grado de emoción enorme. Igual me ocurrió recientemente con tres sonetos de Miguel Hernández dedicados a Maria en el Misterio de la Encarnación, en el día de la Asunción y a su hermosura respectivamente. Los recité y los envié a modo de presente a algunos amigos escogidos. Así también no he olvidado el excelente soneto de tu autoría "Los ojos de la Virgen" ya sabes Es domingo en la regia Catedral / pliega un bostezo la imponente puerta/... para terminar con el hermosísimo verso y en Sus Ojos los ojos de mi madre. Hace poco fui a buscarlo y lo volví a disfrutar porque como todos los buenos poemas crecen con el tiempo.
Tengo una deuda contigo que intentaré saldar en cuanto me sea posible y es que al nombrar en un artículo que escribí la tabla de endecasílabos que aparece en tu blog no lo hice proporcionando en la bibliografía los créditos con la exactitud debida. En cuanto tenga ocasión lo subsanaré. Jorge me advirtió y me dio la referencia exacta pero no descarto pedírtela para que aparezca como tú desees.
Agradecerte siempre la consideración con que me tratas y la exquisitez de tus apreciaciones.
Te deseo desde aquí un 2018 cargado de venturas para ti, los que te rodean y tus compatriotas. Un gran abrazo,
Salvador.
 
Pues a mí me ha parecido una fervorosa delicia tu poema. Simplemente lo he degustado como una suplicante oración cargada de fe, que me ha llegado.

Un abrazo grande.
Querida Eratalia: Qué mejor comentario podría recibir a este poema, efectivamente, escrito desde el prisma de la fe. Celebro que te haya resultado agradable y que te haya hecho bien. Muchas gracias por tu compañía y por cómo tratas mis letras y a mi persona.
Con un abrazo lleno de buenos deseos para ti y los tuyos para el año que acabamos de estrenar.
Salva.
 
Es una bella oracion en forma de hermoso y vehemente poema. Me ha conmovido pues todos en alguna ocasión le hablamos a Dios. Encantada de leerte. Saludos y Bendiciones.
Te agradezco mucho que hayas visto mis letras de esa manera, estimada Lourdes. Muchas gracias también por la compañía que supone tu visita.
Con mucho afecto un saludo muy cordial.
Salvador.
 
La noche viene a mí y es cada noche,
cada noche te busco en unos versos
y las horas me pasan lentamente
y un dolor infinito que no entiendo.
La noche se refleja en mis pupilas
dilatadas del humo y del deseo,
y es mi rostro un espanto de cansancios
con lágrimas mojando algún soneto.
Yo pronuncio el ut videam tantas veces
que me espanta pasar ante un espejo,
ya no tengo ni paz ni compañera
aunque siga durmiendo en mis adentros.
No me dejes, Señor, que se hace tarde
y muy pronto un oriente habrá sangriento
y esta noche será como otra noche
de anulados y vacuos mis anhelos.
No me dejes, Señor, sin la palabra,
sin resquicios finales de mi aliento,
hazme fuerte también, que no comparta
sus cadencias, sus ritmos y sus ecos.
No abandones, Señor, lo que me falta
cuando extiendo mis manos y te ruego
que Tú sabes la lengua en que pronuncio
Tu Gran Nombre y el nombre de mis celos.
Si me dejas, Señor, no lloraría
y en mis ojos lo triste será seco,
mis oídos serían de madera
y mi boca la boca de un blasfemo.
Si me dejas, Señor, reverdecido
no ardería por joven en tu fuego,
el mismo donde quedan los rescoldos
de los hijos que son tus predilectos.
Y otra noche se marcha hacia otra noche
y esa noche será de nuevos versos,
no me dejes, Señor, que los escriba
tan ausente de Ti que nacen muertos.
Exquisitez en tus versos Lesmo, un romance precioso, abrazos y feliz año
 
La noche viene a mí y es cada noche,
cada noche te busco en unos versos
y las horas me pasan lentamente
y un dolor infinito que no entiendo.
La noche se refleja en mis pupilas
dilatadas del humo y del deseo,
y es mi rostro un espanto de cansancios
con lágrimas mojando algún soneto.
Yo pronuncio el ut videam tantas veces
que me espanta pasar ante un espejo,
ya no tengo ni paz ni compañera
aunque siga durmiendo en mis adentros.
No me dejes, Señor, que se hace tarde
y muy pronto un oriente habrá sangriento
y esta noche será como otra noche
de anulados y vacuos mis anhelos.
No me dejes, Señor, sin la palabra,
sin resquicios finales de mi aliento,
hazme fuerte también, que no comparta
sus cadencias, sus ritmos y sus ecos.
No abandones, Señor, lo que me falta
cuando extiendo mis manos y te ruego
que Tú sabes la lengua en que pronuncio
Tu Gran Nombre y el nombre de mis celos.
Si me dejas, Señor, no lloraría
y en mis ojos lo triste será seco,
mis oídos serían de madera
y mi boca la boca de un blasfemo.
Si me dejas, Señor, reverdecido
no ardería por joven en tu fuego,
el mismo donde quedan los rescoldos
de los hijos que son tus predilectos.
Y otra noche se marcha hacia otra noche
y esa noche será de nuevos versos,
no me dejes, Señor, que los escriba
tan ausente de Ti que nacen muertos.

Comienzas el año con un ferviente y hermoso poema, estimado Salvador, aunque yo no sea un asiduo usuario de este tipo de poesía, debo decirte que por alguna razón que desconozco, algunos de estos poemas y sobre todo autores como Teresa de Cepeda y Ahumada o Pedro Calderón me llegan muy adentro, debe ser la admiración que me nace de los que con gran fervor usáis estas formas para expresar vuestros profundos pensamientos.
Mis felicitaciones.
Saludos cordiales.
 
Comienzas el año con un ferviente y hermoso poema, estimado Salvador, aunque yo no sea un asiduo usuario de este tipo de poesía, debo decirte que por alguna razón que desconozco, algunos de estos poemas y sobre todo autores como Teresa de Cepeda y Ahumada o Pedro Calderón me llegan muy adentro, debe ser la admiración que me nace de los que con gran fervor usáis estas formas para expresar vuestros profundos pensamientos.
Mis felicitaciones.
Saludos cordiales.
Celebro que hayas encontrado cierta bondad en mis letras para ser de tu aprecio, querido Antonio. Agradezco muchísimo esta visita y el comentario en el que tan bien me consideras, una honra, desde luego.
Con todos mis afectos, un abrazo muy fuerte.
Salvador.
 
La noche viene a mí y es cada noche,
cada noche te busco en unos versos
y las horas me pasan lentamente
de un dolor infinito que no entiendo.
La noche se refleja en mis pupilas
dilatadas del humo y del deseo,
mi rostro es un reguero, del cansancio,
de lágrimas que mojan un soneto.
Yo pronuncio el ut videam tantas veces
que me espanta pasar ante un espejo,
ya no tengo ni paz ni compañera
aunque siga durmiendo en mis adentros.
No me dejes, Señor, que se hace tarde
y muy pronto un oriente habrá sangriento
y esta noche será como otra noche
de anulados y vacuos mis anhelos.
No me dejes, Señor, sin la palabra,
sin resquicios finales de mi aliento,
hazme fuerte también, que no comparta
sus cadencias, sus ritmos y sus ecos.
No abandones, Señor, lo que me falta
cuando extiendo mis manos y te ruego
que Tú sabes la lengua en que pronuncio
Tu Gran Nombre y el nombre de mis celos.
Si me dejas, Señor, no lloraría
y en mis ojos lo triste será seco,
mis oídos serían de madera
y mi boca la boca de un blasfemo.
Si me dejas, Señor, reverdecido
no ardería por joven en tu fuego,
el mismo donde quedan los rescoldos
de los hijos que son tus predilectos.
Y otra noche se marcha hacia otra noche
y esa noche será de nuevos versos,
no me dejes, Señor, que los escriba
tan ausente de Ti que nacen muertos.
estoy frita,

creo que pasaré de entrar a clásica,
excelente obra Salva,

siempre te sacas unos poemas, a pedir de boca,

saludos
 
La noche viene a mí y es cada noche,
cada noche te busco en unos versos
y las horas me pasan lentamente
de un dolor infinito que no entiendo.
La noche se refleja en mis pupilas
dilatadas del humo y del deseo,
mi rostro es un reguero, del cansancio,
de lágrimas que mojan un soneto.
Yo pronuncio el ut videam tantas veces
que me espanta pasar ante un espejo,
ya no tengo ni paz ni compañera
aunque siga durmiendo en mis adentros.
No me dejes, Señor, que se hace tarde
y muy pronto un oriente habrá sangriento
y esta noche será como otra noche
de anulados y vacuos mis anhelos.
No me dejes, Señor, sin la palabra,
sin resquicios finales de mi aliento,
hazme fuerte también, que no comparta
sus cadencias, sus ritmos y sus ecos.
No abandones, Señor, lo que me falta
cuando extiendo mis manos y te ruego
que Tú sabes la lengua en que pronuncio
Tu Gran Nombre y el nombre de mis celos.
Si me dejas, Señor, no lloraría
y en mis ojos lo triste será seco,
mis oídos serían de madera
y mi boca la boca de un blasfemo.
Si me dejas, Señor, reverdecido
no ardería por joven en tu fuego,
el mismo donde quedan los rescoldos
de los hijos que son tus predilectos.
Y otra noche se marcha hacia otra noche
y esa noche será de nuevos versos,
no me dejes, Señor, que los escriba
tan ausente de Ti que nacen muertos.


Apreciado Salva, de nuevo estoy aquí, admirada, ante este despliegue de arte poético, este arrebato en forma de oración a ese dios del que esperas consuelo, ese dios al que clamas con tal vehemencia que nos conmueves, es un arte muy especial la buena poesía, tan profunda que nos llega. Gracias por compartirla, y sobretodo gracias por ser como eres.
Un fuerte y fraternal abrazo, querido Salva.
Con todo afecto.
Isabel
 
Magnífico romance de fe y ruego a la ayuda divina para los momentos de desolación y tristeza.

Te ha quedado excelente.

Mi felicitación por lo bien que comienza el año tu inspiración poética.

Un saludo cordial.

La noche viene a mí y es cada noche,
cada noche te busco en unos versos
y las horas me pasan lentamente
de un dolor infinito que no entiendo.
La noche se refleja en mis pupilas
dilatadas del humo y del deseo,
mi rostro es un reguero, del cansancio,
de lágrimas que mojan un soneto.
Yo pronuncio el ut videam tantas veces
que me espanta pasar ante un espejo,
ya no tengo ni paz ni compañera
aunque siga durmiendo en mis adentros.
No me dejes, Señor, que se hace tarde
y muy pronto un oriente habrá sangriento
y esta noche será como otra noche
de anulados y vacuos mis anhelos.
No me dejes, Señor, sin la palabra,
sin resquicios finales de mi aliento,
hazme fuerte también, que no comparta
sus cadencias, sus ritmos y sus ecos.
No abandones, Señor, lo que me falta
cuando extiendo mis manos y te ruego
que Tú sabes la lengua en que pronuncio
Tu Gran Nombre y el nombre de mis celos.
Si me dejas, Señor, no lloraría
y en mis ojos lo triste será seco,
mis oídos serían de madera
y mi boca la boca de un blasfemo.
Si me dejas, Señor, reverdecido
no ardería por joven en tu fuego,
el mismo donde quedan los rescoldos
de los hijos que son tus predilectos.
Y otra noche se marcha hacia otra noche
y esa noche será de nuevos versos,
no me dejes, Señor, que los escriba
tan ausente de Ti que nacen muertos.
 
Última edición:
Apreciado Salva, de nuevo estoy aquí, admirada, ante este despliegue de arte poético, este arrebato en forma de oración a ese dios del que esperas consuelo, ese dios al que clamas con tal vehemencia que nos conmueves, es un arte muy especial la buena poesía, tan profunda que nos llega. Gracias por compartirla, y sobretodo gracias por ser como eres.
Un fuerte y fraternal abrazo, querido Salva.
Con todo afecto.
Isabel
Un poco abrumado estoy y es que estos escritos tienen mucho de íntimo y a veces salen sin querer hacer demasiado ruido, también porque no todo el mundo comparte estas formas de expresión. Sin embargo sí hay una circunstancia que hace pensar que ha merecido la pena abrir el alma y ésta es el sentir la cercanía de comentarios como el tuyo, querida Isabel. El agradecido he de ser yo por lo que supone de amable compañía y consideración con mi persona. Recibe desde este rincón íntimo mi abrazo fuerte y fraterno y mis muchos afectos.
Salva.
 
Magnífico romance de fe y ruego a la ayuda divina para los momentos de desolación y tristeza.

Te ha quedado excelente.

Mi felicitación por lo bien que comienza el año tu inspiración poética.

Un saludo cordial.
Muchas gracias, querido Juan Ramón, por este acercamiento a mi persona a través de estos versos. Ciertamente me siento muy bien tratado con este comentario y tu cercanía. Celebro que hayas encontrado aceptable esta propuesta que, como he dicho un poco más arriba no quiso hacer demasiado ruido. Mi agradecimiento sincero, de nuevo.
Con un afectuoso abrazo.
Salvador.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba