Hoy te condeno

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Edith Elvira Colqui Rojas

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Amado, hoy te condeno

a no olvidar el cuchillo de mis besos,

ni la pluma de mis caricias.

Seré tu sueño, tu sombra constante.



Te condeno,

a llevarme por siempre

prendida en la pupila de tus ojos,

en el durazno de tus manos

y en las aves tersas de tu piel.


Te condeno,

a ver mi figura por tus cuartos y patios,

a escuchar mi voz en las noches calladas solitarias,

a sentir mis caricias en los vientos y olas veraniegas,

a ser tu frío en el crudo invierno,

a verme,

en el café de tus mañanas

y en todas las noches de tu intimidad.


Te condeno además a sentirme alma errante,

siempre pegada a ti.

Y no siento,

ningún arrepentimiento,

al condenarte,

pues solo te devuelvo

los clavos de desamor

que cincelaste en mi alma,

el día gélido en que me dejaste,

filtrando lágrimas por los ojos,

al pie de aquel viejo campanario.

Nota:

Mi veredicto es inapelable,

te condeno a amarme,

cada día más y más,

aunque yo ya no sea, de ti.




Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
 
Última edición por un moderador:
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Amado, hoy te condeno

a no olvidar el cuchillo de mis besos,

ni la pluma de mis caricias.

Seré tu sueño, tu sombra constante.



Te condeno,

a llevarme por siempre

prendida en la pupila de tus ojos,

en el durazno de tus manos

y en las aves tersas de tu piel.


Te condeno,

a ver mi figura por tus cuartos y patios,

a escuchar mi voz en las noches calladas solitarias,

a sentir mis caricias en los vientos y olas veraniegas,

a ser tu frío en el crudo invierno,

a verme,

en el café de tus mañanas

y en todas las noches de tu intimidad.


Te condeno además a sentirme alma errante,

siempre pegada a ti.

Y no siento,

ningún arrepentimiento,

al condenarte,

pues solo te devuelvo

los clavos de desamor

que cincelaste en mi alma,

el día gélido en que me dejaste,

filtrando lágrimas por los ojos,

al pie de aquel viejo campanario.

Nota:

Mi veredicto es inapelable,

te condeno a amarme,

cada día más y más,

aunque yo ya no sea, de ti.




Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Jooo que terrible condena fruto de comprensibles deseos de venganza, la poetisa no olvida ni perdona en este caso en concreto. Me ha gustado su fuerza y su siempre bella escritura. Un abrazo amiga Edith. Paco.
 
Ja,ja, No necesariamente soy yo la vengativa jaja .Es una creación literaria de casos que se ven frecuentemente, no sólo aplicable a mujeres, sino también a hombres, jeje. Un besote, gracias por leer.
 
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Amado, hoy te condeno

a no olvidar el cuchillo de mis besos,

ni la pluma de mis caricias.

Seré tu sueño, tu sombra constante.



Te condeno,

a llevarme por siempre

prendida en la pupila de tus ojos,

en el durazno de tus manos

y en las aves tersas de tu piel.


Te condeno,

a ver mi figura por tus cuartos y patios,

a escuchar mi voz en las noches calladas solitarias,

a sentir mis caricias en los vientos y olas veraniegas,

a ser tu frío en el crudo invierno,

a verme,

en el café de tus mañanas

y en todas las noches de tu intimidad.


Te condeno además a sentirme alma errante,

siempre pegada a ti.

Y no siento,

ningún arrepentimiento,

al condenarte,

pues solo te devuelvo

los clavos de desamor

que cincelaste en mi alma,

el día gélido en que me dejaste,

filtrando lágrimas por los ojos,

al pie de aquel viejo campanario.

Nota:

Mi veredicto es inapelable,

te condeno a amarme,

cada día más y más,

aunque yo ya no sea, de ti.




Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Bella condena para que el amor se arquee en esa necesidad
marcada. un espacio de aliento que busca esa fusion para
que el ritmo de los sentimientos sigan estallando en felicidad.
saludos amables de luzyabsenta. bellissimo
 
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Amado, hoy te condeno

a no olvidar el cuchillo de mis besos,

ni la pluma de mis caricias.

Seré tu sueño, tu sombra constante.



Te condeno,

a llevarme por siempre

prendida en la pupila de tus ojos,

en el durazno de tus manos

y en las aves tersas de tu piel.


Te condeno,

a ver mi figura por tus cuartos y patios,

a escuchar mi voz en las noches calladas solitarias,

a sentir mis caricias en los vientos y olas veraniegas,

a ser tu frío en el crudo invierno,

a verme,

en el café de tus mañanas

y en todas las noches de tu intimidad.


Te condeno además a sentirme alma errante,

siempre pegada a ti.

Y no siento,

ningún arrepentimiento,

al condenarte,

pues solo te devuelvo

los clavos de desamor

que cincelaste en mi alma,

el día gélido en que me dejaste,

filtrando lágrimas por los ojos,

al pie de aquel viejo campanario.

Nota:

Mi veredicto es inapelable,

te condeno a amarme,

cada día más y más,

aunque yo ya no sea, de ti.




Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

Querida Edith:
Tu magnifica poesía fruto de tu inagotable inspiración poética, hacen de este poema una delicia llena de metáforas de las cuales rescato lo primera.

"Amado, hoy te condeno
a no olvidar el cuchillo de mis besos,

Ni la pluma de mis caricias."
Donde expresas con sutileza la peligrosa cornisa del filo de tus besos y la levedad de tus caricias, emociones contrapuestas y tan bien logradas. Te entrego mi sincera admiración, mi aprecio te deseo un feliz año 2018, lleno de logros poéticos. Atentamente. Claudio
 
Gracias querido Claudiorbatisti en tus palabras veo que eres una gran persona, sin ápice de envidia, que es tan común en estos tiempos, cosa que te hace muy grande y te ennoblece amigo querido. Sabes yo también soy así, nunca envidio nada de nadie y vivo muy feliz y si me dan algo no me la creo tampoco SOMOS POLVO Y AL POLVO VOLVERMOS un abrazo grandote desde mi Lima-Perú
 
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