En la frontera del adios

Mario_Sanz

Poeta recién llegado
Con el corazón desnudo,
Sonrojado por los pellizcos del fracaso.
Sin luchar hasta morir
Y muriendo por no luchar hasta vencer, me voy.

Con la encapuchada luna
Dejando a las estériles estrellas
El peso de iluminar
Lo que no es capaz de enfocar el sol, me voy.

En la deprimencia de lo imposible,
Hundido en el mar de los sueños rancios…
Condenado por el destino
O el destino castigado por mi, me voy.

Con mis suspiros enfriando el alma,
Con estas dos primaveras en el cenicero,
Con dos alas recortadas
Y la madurez demasiado verde, me voy.

Con un racimo salado
Que nubla mi mirada marchita.
Con un grito ahogado
En un vaso de tubo, me voy.

Con el aroma del interrogante
Y el silencio herido
Que siempre conquista
El ocaso de una guerra, me voy.

Con la lista de principios mermada
Y el río de la admiración estrenando cauce.
Ligero de equipaje,
El que me dejó la madrugada, me voy.

Con la espalda cargada
De miradas de incomprensión,
Y con el instinto de defensa
Carente de excusas, me voy.

Con las gafas empañadas
De la humedad de este naufragar.
Llevándome todos mis miedos
Incluido el de las huellas del olvido, me voy.

Pero, como la espuma
De cualquier ola muerta
En la orilla de la playa,
Volveré a ser agua.
13 abril 2007
 
No tenía el placer de haberte leído y me lamento por ello, esta tristeza que plasmas en tu poema le hace mas bello si cabe, realmente bueno , amigo buenísimo.
Un fuerte abrazo y mis cinco estrellas.​
 
Con el corazón desnudo,
Sonrojado por los pellizcos del fracaso.
Sin luchar hasta morir
Y muriendo por no luchar hasta vencer, me voy.

Con la encapuchada luna
Dejando a las estériles estrellas
El peso de iluminar
Lo que no es capaz de enfocar el sol, me voy.

En la deprimencia de lo imposible,
Hundido en el mar de los sueños rancios…
Condenado por el destino
O el destino castigado por mi, me voy.

Con mis suspiros enfriando el alma,
Con estas dos primaveras en el cenicero,
Con dos alas recortadas
Y la madurez demasiado verde, me voy.

Con un racimo salado
Que nubla mi mirada marchita.
Con un grito ahogado
En un vaso de tubo, me voy.

Con el aroma del interrogante
Y el silencio herido
Que siempre conquista
El ocaso de una guerra, me voy.

Con la lista de principios mermada
Y el río de la admiración estrenando cauce.
Ligero de equipaje,
El que me dejó la madrugada, me voy.

Con la espalda cargada
De miradas de incomprensión,
Y con el instinto de defensa
Carente de excusas, me voy.

Con las gafas empañadas
De la humedad de este naufragar.
Llevándome todos mis miedos
Incluido el de las huellas del olvido, me voy.

Pero, como la espuma
De cualquier ola muerta
En la orilla de la playa,
Volveré a ser agua.
13 abril 2007

Se volvera a ser agua, y el agua retornara al cauce que nos aleja de lo que queremos, y se deja entre todo ello un mensaje de regreso...

Un saludo

Eugenio
 

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