Camy
Camelia Miranda
Un soplo celeste se columpia sin tregua
en la inmensidad de una cuenca vítrea,
se estremece y sus cántaros ha de volcar;
agua dulce, agua de mar que se aúnan,
un alud hasta la senda que te ha de probar.
Finitas brechas, esparcidas que respiran,
húmedas entre montañas sinuosas;
salazón y frescura, como el cielo y la tierra,
volcanes en erupción,
simiente fecunda que arraiga los atajos.
Cavernas en delirio ofrendan un sortilegio
en púrpura de nácar, con aroma de frambuesa;
exquisito aderezo propagándose desde el portal,
embalsamando los esteros y las colinas silentes.....
Merodear ansias en un recodo de tu infinidad
no me cansaría, me alcanzaría sólo una vida.
(Publicado en Mundo Poesía el 24 de Mayo de 2008)
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