Osidiria
Poeta asiduo al portal
Caminaba despacio, sin prisa, no tenía muchos sitios a dónde ir,
cuando de pronto entre la niebla
apareció una silueta que por su forma de caminar parecía una mujer,
era invierno, hacía frío, iba tapada hasta las orejas,
solo llevaba al descubierto los ojos con los que veía
y la boca para poder respirar,
al mirarla me dije; esa mujer tiene que ser mía,
no creo que pueda vivir el resto de mi vida sin ella.
Al cruzarnos me miró y me saludó con una sonrisa,
dos pasos más allá me volví y le pregunté; ¿te apetece un café?
no dijo que no, nos metimos en un bar y los dos
entramos en calor nuestros corazones
sentados al borde de una humeante taza de café,
hablamos de nuestras soledades y pasado un buen rato,
cuando la niebla ya había levantado,
me preguntó si mañana me apetecía buscar una niebla solo para los dos,
“por supuesto que sí”, contesté,
“y si no la encontramos la fabricaré con mis propias manos para ti”
y sonrió.
Así fue como esos dos corazones solitarios se conocieron
por esos caprichos del destino, por esos misterios del azar,
el cielo raramente se equivoca cuando elije a dos personas
para que vivan una bonita historia de amor.
***
**
*
cuando de pronto entre la niebla
apareció una silueta que por su forma de caminar parecía una mujer,
era invierno, hacía frío, iba tapada hasta las orejas,
solo llevaba al descubierto los ojos con los que veía
y la boca para poder respirar,
al mirarla me dije; esa mujer tiene que ser mía,
no creo que pueda vivir el resto de mi vida sin ella.
Al cruzarnos me miró y me saludó con una sonrisa,
dos pasos más allá me volví y le pregunté; ¿te apetece un café?
no dijo que no, nos metimos en un bar y los dos
entramos en calor nuestros corazones
sentados al borde de una humeante taza de café,
hablamos de nuestras soledades y pasado un buen rato,
cuando la niebla ya había levantado,
me preguntó si mañana me apetecía buscar una niebla solo para los dos,
“por supuesto que sí”, contesté,
“y si no la encontramos la fabricaré con mis propias manos para ti”
y sonrió.
Así fue como esos dos corazones solitarios se conocieron
por esos caprichos del destino, por esos misterios del azar,
el cielo raramente se equivoca cuando elije a dos personas
para que vivan una bonita historia de amor.
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