Camy
Camelia Miranda
Y te pienso,
sí,
te pienso mientras me visto de azabache
y a mi piel rocío con aroma de sándalo.
La tarde se despide por la ventana,
reflejando tornasoles en el espejo,
justo para pincelar mis labios
con el carmesí que tanto te gusta.
Tu imagen sostengo;
con cada movimiento,
que acomoda mi cabello,
cuando trenzo en mis pies
zapatillas altas
y adorno mi pecho
con una gema solitaria.
Y la luna va nutriendo la noche,
que desfila ante mis ojos
con las notas de nuestra canción,
esmaltando con plenitud mis deseos.
Y te quiero,
sí,
te quiero escalando cada renglón de mi atavío
y me puebles con cada verso
hasta desatar mi sonrisa,
mis besos escarlatas
y el tocado en mi nuca.
Quiero la ambición de tu mirada
dilatarse sobre mis hombros desnudos.
Y finalmente ver caer mi vestido,
cuando tus manos descubran su escote
y la declaración de tu lengua
fragüe victorias,
mucho más allá,
de las fronteras de mi espalda…
Última edición: