Alejandro Alva
Poeta recién llegado
Tal vez salió a dar una vuelta, despejarse.
Miró a las estrellas buscando una respuesta,
no hay nada, los focos se tragan la luz
y dejan su repugnante peste en el techo.
Con el desasosiego producido bajó la cabeza
Los peces muertos flotan en el asfalto.
Y de repente se hundió, fue uno con la
masa homogénea y deshumanizante.
Salio a flote y se libero, pero había algo
Da igual no tenía tiempo, estaba ocupado,
tenía prisa por cruzar la calle,
¿Por que, como pollo sin cabeza
la gallina cruzó el paso de cebra?
Para llegar llegar al otro lado, tal vez, quien
-que ahora era negruzco
y goteaba dinero y crudo-
miro la hora, tenía que tomar el té,
¿o era hora de cortarse ya la cabeza?
Miro el reloj y se dirigió sin rumbo,
salto y dejó de ser conejo,
igual que dejó de ser gallina, pollo, petróleo
Dicen que ahora es más feliz.
Qué persiguió sus sueños y triunfo.
Otros dicen que saltó el relleno de nubes
de la almohada donde se sumían sus
[sueños,
saltó y llego al ojo incandescente,
de agujeros negros por pupilas,
este reposaba en el centro del mundo,
saltó sin ser ya conejo ni gallina ni pollo ni
su historia acabó, absorbida.
Miró a las estrellas buscando una respuesta,
no hay nada, los focos se tragan la luz
y dejan su repugnante peste en el techo.
Con el desasosiego producido bajó la cabeza
Los peces muertos flotan en el asfalto.
Y de repente se hundió, fue uno con la
[masa,
Salio a flote y se libero, pero había algo
[distinto.
Si algo diferente, ya no era el o eso creía.Da igual no tenía tiempo, estaba ocupado,
tenía prisa por cruzar la calle,
¿Por que, como pollo sin cabeza
la gallina cruzó el paso de cebra?
Para llegar llegar al otro lado, tal vez, quien
[sabe.
Llegó y como el conejo blanco-que ahora era negruzco
y goteaba dinero y crudo-
miro la hora, tenía que tomar el té,
¿o era hora de cortarse ya la cabeza?
Miro el reloj y se dirigió sin rumbo,
salto y dejó de ser conejo,
igual que dejó de ser gallina, pollo, petróleo
[y humano
Salto, salto y salto. Ya no se le vio más.Dicen que ahora es más feliz.
Qué persiguió sus sueños y triunfo.
Otros dicen que saltó el relleno de nubes
de la almohada donde se sumían sus
[sueños,
saltó y llego al ojo incandescente,
de agujeros negros por pupilas,
este reposaba en el centro del mundo,
saltó sin ser ya conejo ni gallina ni pollo ni
[petróleo ni humano.
Y creyéndose el centro del mundosu historia acabó, absorbida.