romaguce
Poeta recién llegado
Sopla el polvo al viento mi alma que no descansa,
de la impaciencia de sus horas que alborotan sus respiros...
Vuelo descalzo,
resignado a levitar sobre las brasas de mil esperanzas que se consumen a si mismas,
cubriendo mi desnudes con lo traslucido de sus cenizas; y caigo...
Mis alas, alérgicas a la luz nocturna de los dioses,
se desploman al tácito castigo de la huida, que trunca de éxito,
inmola mi cuerpo a un nuevo amanecer; y vuelvo...
Levanto los pocos instantes en que mis ojos pudieron ver el final,
trato de unir sus trozos astillados sobre este negro lienzo,
pero son tantos los segundos y sus minutos,
que no puedo completar el tiempo de mi obra,
antes de volver a desplegar mis alas
para asirme al olvido
y al cenicero de la noche en que me oculto; y vuelvo a caer...
Desperté de una pesadilla en otra...
de la impaciencia de sus horas que alborotan sus respiros...
Vuelo descalzo,
resignado a levitar sobre las brasas de mil esperanzas que se consumen a si mismas,
cubriendo mi desnudes con lo traslucido de sus cenizas; y caigo...
Mis alas, alérgicas a la luz nocturna de los dioses,
se desploman al tácito castigo de la huida, que trunca de éxito,
inmola mi cuerpo a un nuevo amanecer; y vuelvo...
Levanto los pocos instantes en que mis ojos pudieron ver el final,
trato de unir sus trozos astillados sobre este negro lienzo,
pero son tantos los segundos y sus minutos,
que no puedo completar el tiempo de mi obra,
antes de volver a desplegar mis alas
para asirme al olvido
y al cenicero de la noche en que me oculto; y vuelvo a caer...
Desperté de una pesadilla en otra...