Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
No hace falta.
Que me mires cuando todo está en silencio, ni que rescates mis palabras del vacío.
Que arropes mis heridas en invierno,
ni que me salves de este amargo escalofrío.
No hace falta.
Que protejas mi piel de las cenizas,
ni que entiendas este aliento que se escarcha.
No necesito nada para ser sincera.
Nada de nada de los restos que te sobran.
Solo el vuelo de tus labios siendo libres.
Solo la brisa en tu piel avergonzada.
Solo el reflejo en tus pupilas del invierno.
Solo el recuerdo de mis yemas en tu espalda.
Solo la lluvia absolutamente incierta,
incitando a la demencia que te alaga.
Siendo tan tuya y tan libre al mismo tiempo, pero en bailes del reloj siendo mi esclava.
Que me mires cuando todo está en silencio, ni que rescates mis palabras del vacío.
Que arropes mis heridas en invierno,
ni que me salves de este amargo escalofrío.
No hace falta.
Que protejas mi piel de las cenizas,
ni que entiendas este aliento que se escarcha.
No necesito nada para ser sincera.
Nada de nada de los restos que te sobran.
Solo el vuelo de tus labios siendo libres.
Solo la brisa en tu piel avergonzada.
Solo el reflejo en tus pupilas del invierno.
Solo el recuerdo de mis yemas en tu espalda.
Solo la lluvia absolutamente incierta,
incitando a la demencia que te alaga.
Siendo tan tuya y tan libre al mismo tiempo, pero en bailes del reloj siendo mi esclava.
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