Camy
Camelia Miranda
Es imposible no recrearte;
se viene un oleaje en el lavamanos,
salpicando al espejo sorprendido.
La mañana baila allá afuera
y yo aún discutiendo con un vestido.
¡Ah!
Y mi café,
que implosiona en mi garganta,
mientras me calzo una caricia
llamando a una sonrisa,
de sólo recordarte
y me impulsa a quererte en el teléfono,
-avanzo con mis dedos-,
a recetar mis primeras coplas del día…
a desarroparte el apetito.
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