Esculpes,
cada trino de hormigas;
y una criba de los sueños,
en el tiempo blando, tus orillas…
y una percepción de edificios heridos.
Silencios azulados tras los aros de cebolla…
Y una ecuación de manos, la familia…
y los veranos acelerados,
tras otro rugido de los portales…
con otra firma, tras su patio de jazmines.
Y esas noches...
las de vigas en el pecho,
y nuestros patos jugando,
sobre su imagen cristalina…
donde nuestra piel se extiende,
por los rumores de las lavanderas;
por alamedas sin fondo,
cada digestión de oídos…
cada trino de hormigas;
y una criba de los sueños,
en el tiempo blando, tus orillas…
y una percepción de edificios heridos.
Silencios azulados tras los aros de cebolla…
Y una ecuación de manos, la familia…
y los veranos acelerados,
tras otro rugido de los portales…
con otra firma, tras su patio de jazmines.
Y esas noches...
las de vigas en el pecho,
y nuestros patos jugando,
sobre su imagen cristalina…
donde nuestra piel se extiende,
por los rumores de las lavanderas;
por alamedas sin fondo,
cada digestión de oídos…