claudiorbatisti
claudiorbatisti
Con el dolor de un artero engaño
en un delirio de aflicción estaba
al entender que mi mujer andaba
con su preciosa adoración de antaño.
En el infierno del penoso amaño
mi corazón de desazón lloraba
y en estertores del final estaba
al no encajar en un amor extraño.
Sin comprender que mi mujer querida,
por el camino del sendero errado
me profería su mortal herida.
La providencia, prodigioso hado,
apareció con la verdad buscada:
- ¡Sin disentir si es por las dos amado! -
claudiorbatisti
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