Julius 1200
Poeta fiel al portal
Desde del asfalto-sol triunfante del Verano,
llevé abundante agua en mi cantimplora.
Mantenerse, hidratarse, mastica ajo, cebollas,
hortalizas del jardín. Me guiaron hacia el río y
la cascada y el espejismo del oasis,
¿sirve de algo un Mapa al estrés consecuente?
Vi dientes afilados en esas montañas mentirosas,
corría al ritmo sostenido conservando energías.
Noches de cuevas, de salamandras y de ratas,
en el horizonte los dientes de sable cobran el
escarlata, pero ahí nadie se enluta por un muerto.
Esas aventuras desafiantes nacen de un pensamiento
tonto. Mis sueños alterados me ponen una ninfa
danzando sugestiva. Brinda su danza amorosa,
pero esa vida insignificante es transitoria. Soy el
pasajero que se desafió. Dejé todo, lo mejor y lo
peor. Quisiera limpiarme de los olores inmundos
del cemento y las calles apretadas. Suelo odiar
los pisos que a diario trepo en el Edificio y las
sonrisas cómplices me envenenan la sangre.
En el amanecer con mi hojarasca repleta de alimañas
que me ignoran el frío se vuelve insoportable.
Ahí no soy nadie, no soy nada. Escarbo en mi interior
tal vez me ilumine. Las nubes últimas cambian el escarlata,
paulatinamente se hace un archipiélago que te hace pensar .
Cuando pienso en mi trabajo deshago con rapidez el
pensamiento. Me reconozco animal del asfalto...
¿Y si me agarra el patatús quién me recordará?
Mejor el olvido. Devolver lo que nos fue prestado.
Lamento mi divorcio, todavía te amo y ya no hay remedio.
llevé abundante agua en mi cantimplora.
Mantenerse, hidratarse, mastica ajo, cebollas,
hortalizas del jardín. Me guiaron hacia el río y
la cascada y el espejismo del oasis,
¿sirve de algo un Mapa al estrés consecuente?
Vi dientes afilados en esas montañas mentirosas,
corría al ritmo sostenido conservando energías.
Noches de cuevas, de salamandras y de ratas,
en el horizonte los dientes de sable cobran el
escarlata, pero ahí nadie se enluta por un muerto.
Esas aventuras desafiantes nacen de un pensamiento
tonto. Mis sueños alterados me ponen una ninfa
danzando sugestiva. Brinda su danza amorosa,
pero esa vida insignificante es transitoria. Soy el
pasajero que se desafió. Dejé todo, lo mejor y lo
peor. Quisiera limpiarme de los olores inmundos
del cemento y las calles apretadas. Suelo odiar
los pisos que a diario trepo en el Edificio y las
sonrisas cómplices me envenenan la sangre.
En el amanecer con mi hojarasca repleta de alimañas
que me ignoran el frío se vuelve insoportable.
Ahí no soy nadie, no soy nada. Escarbo en mi interior
tal vez me ilumine. Las nubes últimas cambian el escarlata,
paulatinamente se hace un archipiélago que te hace pensar .
Cuando pienso en mi trabajo deshago con rapidez el
pensamiento. Me reconozco animal del asfalto...
¿Y si me agarra el patatús quién me recordará?
Mejor el olvido. Devolver lo que nos fue prestado.
Lamento mi divorcio, todavía te amo y ya no hay remedio.
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