elioth_demian
Poeta recién llegado
Veíase en fonemas, una luz que me alumbraba.
Veíase en el Oriente. Despertar el padre sol.
Veíase aquel día. Mi alma iluminada.
Por su nombre, por tu brisa.
Por mi amada inspiración.
Anduve por los prados. Con sonrisas en mi cara.
Anduve idiotizado. Por la forma de su voz.
Anduve, anduve, anduve. Vigilante en su voz.
Sin darme cuenta a tiempo que la noche prosperó
por sus besos, por su boca. Mi más grande ilusión.
Que en sus voces hallé asilo del dolor interminable.
y el tiempo fue prodigio. Hasta el día del adiós.
Veíase en alto, aquella luz que me guiaba.
Sin darme cuenta a tiempo del abismo que forjó,
con su voz y su mirada, entre el odio y el amor.
Anduve por los prados con la vista en su mirada.
Y de un momento a otro lo bello se nubló.
Cayó lluvia en mis ojos, con ventiscas de suspiros.
Cayó nieve en mi prado. y la rosa pereció.
Ahí es cuando me di cuenta que la vista era un fantasma.
Ahí es cuando me di cuanta que no era luz del sol.
Y siempre en tinieblas, con la vista enceguecida.
Y de ilusiones y fantasmas mi amor se aferró.
Hoy por eso guardo el nombre de mi amada en el alma,
porque anduve por los cielos, el infierno y en su amor.
Veíase en el Oriente. Despertar el padre sol.
Veíase aquel día. Mi alma iluminada.
Por su nombre, por tu brisa.
Por mi amada inspiración.
Anduve por los prados. Con sonrisas en mi cara.
Anduve idiotizado. Por la forma de su voz.
Anduve, anduve, anduve. Vigilante en su voz.
Sin darme cuenta a tiempo que la noche prosperó
por sus besos, por su boca. Mi más grande ilusión.
Que en sus voces hallé asilo del dolor interminable.
y el tiempo fue prodigio. Hasta el día del adiós.
Veíase en alto, aquella luz que me guiaba.
Sin darme cuenta a tiempo del abismo que forjó,
con su voz y su mirada, entre el odio y el amor.
Anduve por los prados con la vista en su mirada.
Y de un momento a otro lo bello se nubló.
Cayó lluvia en mis ojos, con ventiscas de suspiros.
Cayó nieve en mi prado. y la rosa pereció.
Ahí es cuando me di cuenta que la vista era un fantasma.
Ahí es cuando me di cuanta que no era luz del sol.
Y siempre en tinieblas, con la vista enceguecida.
Y de ilusiones y fantasmas mi amor se aferró.
Hoy por eso guardo el nombre de mi amada en el alma,
porque anduve por los cielos, el infierno y en su amor.