Por cada remolino que nos trae al instante,
nos andábamos buscando…
entre los cañaverales de colores,
y las calles de amores luminiscentes…
tras las vitaminadas sombrillas,
y las tabernas que anuncian los tucanes…
nuestro estilo,
de su embarcación,
la curvatura…
y los tahúres,
la piel en el umbral de abrigo,
y la anatomía de un libro…
aquellos que eligieron los poemas,
para enhebrar sus planetas, en un circo….
Chapoteando por una plaza plateada…
Buscábamos,
la enredadera más musical de unos versos;
por la que treparnos a otro cielo,
tras otro guiño de su rostro coralino.
nos andábamos buscando…
entre los cañaverales de colores,
y las calles de amores luminiscentes…
tras las vitaminadas sombrillas,
y las tabernas que anuncian los tucanes…
nuestro estilo,
de su embarcación,
la curvatura…
y los tahúres,
la piel en el umbral de abrigo,
y la anatomía de un libro…
aquellos que eligieron los poemas,
para enhebrar sus planetas, en un circo….
Chapoteando por una plaza plateada…
Buscábamos,
la enredadera más musical de unos versos;
por la que treparnos a otro cielo,
tras otro guiño de su rostro coralino.