marquelo
Negrito villero
Sólo la noche
como una diosa arcana
Lo ha visto todo...
y si de pronto
saltan ráfagas inesperadas
de viento
sobre los brazos del árbol
es porque se ha exitado...
Así lo vistes
Desde tus combativas sábanas
en ese hálito anatómico
que se formó en tu ventana
cuando te entregaste
Con ese grito telúrico
Que salió desde tu cuerpo
De tu estremecimiento
de hembra hecha calor de poros
De ese fuego que prendió
cuando levantaste la mano y aquellos muslos como una herida a ser sanada
por mi aliento
y por mis movimientos de caza en el aire
y te entregaste a beber
con esa parsimonia que tiene
La música cuando desfila
en el aire
a recibir a los pájaros
y a las promesas amantes que prenden los astros
Y bebiste
y te arrodillaste
y te arremolinaste para
Encontrar la medida
exacta de mi sexo
De su galanteria en tus labios
De su promesa secreta en tu boca
cuando decidiste
Estirarse como un camino
a transitar
a peregrinar con paso lento
Sobre mis manos lentas
Sobre mis muslos lentos
Con mi pecho lento
en esa horizontalidad
que da el nido
o el alcance de los ojos en el vacío
luego te arqueaste
Y flotaste
de arriba hacia abajo
Como dejando señales
O huellas de un ritmo arcanos
De un placer primitivo
Y dominaste el impulso
del macho en la cueva
Y jugaste hacer olas y definir
Los mares.
Así pasó el tiempo
De a sorbos
Cortando el aire
con los gritos
Con los gemidos
cayendo de tus cabellos
de tus senos
De tu vientre
Y te arqueaste para atrapar
Esa lengua ciega
En toda tu sensibilidad
De hoja
De poros erizados
y yo sentí
El eléctrico laberinto
De tu cuerpo
El himno sagrado
de tu lujuria
Y me entregue al brillo
Sagrado de tu sexo
Así luchamos
Como dos fieras
Entregados al apetito sagrado
De la piel
Sin tregua
Sin distancias
Sólo al unísono canto
De la carne
Luego
Afuera
Una llanto de agua
Y adentro
Una lluvia de vino
Refrescando
Al reflejo
infinito del orgasmo...
como una diosa arcana
Lo ha visto todo...
y si de pronto
saltan ráfagas inesperadas
de viento
sobre los brazos del árbol
es porque se ha exitado...
Así lo vistes
Desde tus combativas sábanas
en ese hálito anatómico
que se formó en tu ventana
cuando te entregaste
Con ese grito telúrico
Que salió desde tu cuerpo
De tu estremecimiento
de hembra hecha calor de poros
De ese fuego que prendió
cuando levantaste la mano y aquellos muslos como una herida a ser sanada
por mi aliento
y por mis movimientos de caza en el aire
y te entregaste a beber
con esa parsimonia que tiene
La música cuando desfila
en el aire
a recibir a los pájaros
y a las promesas amantes que prenden los astros
Y bebiste
y te arrodillaste
y te arremolinaste para
Encontrar la medida
exacta de mi sexo
De su galanteria en tus labios
De su promesa secreta en tu boca
cuando decidiste
Estirarse como un camino
a transitar
a peregrinar con paso lento
Sobre mis manos lentas
Sobre mis muslos lentos
Con mi pecho lento
en esa horizontalidad
que da el nido
o el alcance de los ojos en el vacío
luego te arqueaste
Y flotaste
de arriba hacia abajo
Como dejando señales
O huellas de un ritmo arcanos
De un placer primitivo
Y dominaste el impulso
del macho en la cueva
Y jugaste hacer olas y definir
Los mares.
Así pasó el tiempo
De a sorbos
Cortando el aire
con los gritos
Con los gemidos
cayendo de tus cabellos
de tus senos
De tu vientre
Y te arqueaste para atrapar
Esa lengua ciega
En toda tu sensibilidad
De hoja
De poros erizados
y yo sentí
El eléctrico laberinto
De tu cuerpo
El himno sagrado
de tu lujuria
Y me entregue al brillo
Sagrado de tu sexo
Así luchamos
Como dos fieras
Entregados al apetito sagrado
De la piel
Sin tregua
Sin distancias
Sólo al unísono canto
De la carne
Luego
Afuera
Una llanto de agua
Y adentro
Una lluvia de vino
Refrescando
Al reflejo
infinito del orgasmo...
Última edición: