spring
Sonriendo...
Si a ti perenne te estoy pensando, cómo
sabría garabatear unos versos enamorados
de esos que acomodan los bautizados bardos.
Cómo declamar el tentador almizcle de tu ser
si le absorbo adictivamente en un dócil suspiro,
cómo digo de tus ojitos y tu prodigiosa mirada
si son mis azules ocasos, mis rosadas auroras,
cómo te beso en el verso que quiere emerger
si libo el musitar de tus labios que me convocan.
¡Enúnciate! dime que tornarás en mi soplo
para esos versos poder acabar:
¡Aquí!
¡Callada!
Y en el parpadeo de mis vagas alondras
solicitarte ciñas de nuestras almas las raíces
en aquel jardín de cielo soñado
donde todo es beatitud de alientos.
¡Oh, que frágil soy! Que ni un verso puedo parir
en la ardorosa blonda que perfila tu humanidad,
ni un diligente roce sobre mis alas puedo enviar
en el convulso y tierno albor de los febriles luceros,
este febrero enviaré mis quejas al reino de las musas
donde mudaré mis huellas, las que suspiran y besan,
reverenciaré al amor y un poema vehemente escribiré.
¡Lo intentaré!