Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
ORACIÓN
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Estoy triste mi Dios,
y así como estoy
… siempre lo voy a estar,
pues estoy incompleto,
me falta mi vida,
... me falta mi otra mitad.
Pero más triste, pues,
no puedo decirte que es mía,
ya nada es mi propiedad,
el derecho lo perdí,
como se pierden las aguas,
de una suave llovizna,
en un sequedal.
Aunque tampoco tú,
me puedes obligar,
a que yo trance contigo,
pues tú sabes muy bien,
que el amor no se tranza,
tú bien sabes
que el amor no se puede tranzar.
… Bueno, tranzo si tu lo dices,
si así lo quieres ver,
pero tranzo si yo se,
que has de cuidar mi querer.
Yo existo, yo vivo por él,
sin él soy olas del mar,
que los vientos por doquier,
juegan con ellas,
juegan con desprecio,
las sacuden, las estrellan
las llevan a sacrificar.
Si de esto te das cuenta
y de mil corazones más,
te ruego por clemencia,
tengas esto,
a considerar.
El amor cuesta, lo sabes.
Cuesta sangre, guerras, penas,
ausencias, desdenes, condenas,
… tanto como a aprender a odiar.
Y se que seguirá costando,
como a mi hermano menor,
que aún no entiende de mis dichos
y ensimismado juega,
rozagante, alegre, travieso,
como polilla de sol.
Y a mí,
me costará mucho, lo se.
… las penas multicolores
batallarán mi corazón
Y funcionará esta pena,
con su manto de canción
y la dificultad del gentío
y la dilación del tiempo
tratarán,
de ahogar mi razón.
Pero mi corazón firme,
se alegrará cuando el sol,
de tu bendito cariño,
pinte mi pobre canción,
que en francas notas sublimes,
podrá por fin decir de nuevo
le podrá hablar a mi amor
aquí, junto a mí susurrarle
sin miedo a ninguna tarde
ni a los lobos caprichosos
ni a los anillos de esposos
y aunque cueste un baño de sangre
le podrá decir: … amor.
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Estoy triste mi Dios,
y así como estoy
… siempre lo voy a estar,
pues estoy incompleto,
me falta mi vida,
... me falta mi otra mitad.
Pero más triste, pues,
no puedo decirte que es mía,
ya nada es mi propiedad,
el derecho lo perdí,
como se pierden las aguas,
de una suave llovizna,
en un sequedal.
Aunque tampoco tú,
me puedes obligar,
a que yo trance contigo,
pues tú sabes muy bien,
que el amor no se tranza,
tú bien sabes
que el amor no se puede tranzar.
… Bueno, tranzo si tu lo dices,
si así lo quieres ver,
pero tranzo si yo se,
que has de cuidar mi querer.
Yo existo, yo vivo por él,
sin él soy olas del mar,
que los vientos por doquier,
juegan con ellas,
juegan con desprecio,
las sacuden, las estrellan
las llevan a sacrificar.
Si de esto te das cuenta
y de mil corazones más,
te ruego por clemencia,
tengas esto,
a considerar.
El amor cuesta, lo sabes.
Cuesta sangre, guerras, penas,
ausencias, desdenes, condenas,
… tanto como a aprender a odiar.
Y se que seguirá costando,
como a mi hermano menor,
que aún no entiende de mis dichos
y ensimismado juega,
rozagante, alegre, travieso,
como polilla de sol.
Y a mí,
me costará mucho, lo se.
… las penas multicolores
batallarán mi corazón
Y funcionará esta pena,
con su manto de canción
y la dificultad del gentío
y la dilación del tiempo
tratarán,
de ahogar mi razón.
Pero mi corazón firme,
se alegrará cuando el sol,
de tu bendito cariño,
pinte mi pobre canción,
que en francas notas sublimes,
podrá por fin decir de nuevo
le podrá hablar a mi amor
aquí, junto a mí susurrarle
sin miedo a ninguna tarde
ni a los lobos caprichosos
ni a los anillos de esposos
y aunque cueste un baño de sangre
le podrá decir: … amor.
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