Acaso, me digan esos pajarillos,
que nos alumbraban el pecho;
esos que coloreaban el canto…
me dicen, vuela y vívela,
donde sueñan las tierras…
me dicen,
aunque no haya argumento tan alto…
de un puñado de sol, y otro puñado,
de esos, que ciegan el disparo…
donde nos coleccionen,
entre tantas salidas,
como brotan espinas.
Con el resguardo de una belleza,
que otra seriedad empaña.
Acaso las más vistosas acuarelas,
al regreso de sus cabellos repletos de sinfonías;
devoción del tacto, en el cuento de la loba;
ante esos escaques*, que se llenaron de noches…
Escaque: casilla del juego del ajedrez.
que nos alumbraban el pecho;
esos que coloreaban el canto…
me dicen, vuela y vívela,
donde sueñan las tierras…
me dicen,
aunque no haya argumento tan alto…
de un puñado de sol, y otro puñado,
de esos, que ciegan el disparo…
donde nos coleccionen,
entre tantas salidas,
como brotan espinas.
Con el resguardo de una belleza,
que otra seriedad empaña.
Acaso las más vistosas acuarelas,
al regreso de sus cabellos repletos de sinfonías;
devoción del tacto, en el cuento de la loba;
ante esos escaques*, que se llenaron de noches…
Escaque: casilla del juego del ajedrez.