Julius 1200
Poeta fiel al portal
Mi velero encalló en el hielo azulino
y en el acto se borró del aehter del sueño.
Yo te había visto enardecido irte de mi
y enardecido descendí por el tobogán
helado con mis protectores caídos.
Pero estaba seguro de encontrarte en
en todas partes
tal era la levedad que me alzaba en la rara
exploración de ese mundo fronterizo.
Habías ido por mi y yo ahora iba por ti.
Miré el reloj y en el cielo cegador distinguí
el piélago brumoso.
El sol saldría muy pronto,
se dibujaría distante sin el vigor continental
y algo ajeno.
Resoplé y entró la bocanada helada.
Marché esforzado a través del ambiente
inhóspito.
El pasamontañas era el mejor protector,
mis anteojos oscuros reflectaban la luz
cegadora. A la distancia pude rastrear
las huellas delatoras,
las seguí en zigzags y arribé a la la fortificada
cabaña a pesar del del silencio.
Te hallé recostada.
Inclinado con mis párpados entornados
acompañaría tu sueño.
Pensé que bucear en ti sería mi dicha,
pero supe que sería la última dicha que esperaba.
y en el acto se borró del aehter del sueño.
Yo te había visto enardecido irte de mi
y enardecido descendí por el tobogán
helado con mis protectores caídos.
Pero estaba seguro de encontrarte en
en todas partes
tal era la levedad que me alzaba en la rara
exploración de ese mundo fronterizo.
Habías ido por mi y yo ahora iba por ti.
Miré el reloj y en el cielo cegador distinguí
el piélago brumoso.
El sol saldría muy pronto,
se dibujaría distante sin el vigor continental
y algo ajeno.
Resoplé y entró la bocanada helada.
Marché esforzado a través del ambiente
inhóspito.
El pasamontañas era el mejor protector,
mis anteojos oscuros reflectaban la luz
cegadora. A la distancia pude rastrear
las huellas delatoras,
las seguí en zigzags y arribé a la la fortificada
cabaña a pesar del del silencio.
Te hallé recostada.
Inclinado con mis párpados entornados
acompañaría tu sueño.
Pensé que bucear en ti sería mi dicha,
pero supe que sería la última dicha que esperaba.
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