Anibal Rodriguez
Poeta adicto al portal
Te vi la primera vez
un día trece de mayo
como radiante amapola
ibas vestida de blanco.
Recuerdo bien tu mirada,
despedía claros rayos
en mi pecho penetraron
como celesticos dardos.
Hola! Dijiste sonriente
con un timbre tan lozano
y me dije en mis adentros:
Es Eritia del parnaso.
Miré las ánforas frescas
de tus labios de granado,
florecieron mis deseos
como soles de verano.
Recorría tu figura
con mi vista palmo a palmo,
te imaginaba en mi cama
con lujuria tiritando,
viendo tu gran desnudez
que desplegaba los halos
llenos de fuegos gloriosos
como los versos de Safo!
Por la noche no dormí,
me creía Donatello
esculpiendo el gran vitral
de los frisos de tu cuerpo,
en mi mente perforaba
con el cincel de mis besos
las pirámides erectas
de tus helénicos senos,
y pulía con afán
la peana de tu cuello
que es perfecto pedestal
para tus ojos tan tiernos.
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