Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Quiero en mis manos,
espada de tu piel de escarcha fina,
tener el aire, del tronco que resguarda tu resina.
Como el silencio.
Como el sonido.
Como el ave que de amor vuelve a su nido.
Como las nubes.
Como el vacío.
Como el fuego de tu pecho contra el mío.
Y en un instante, volver a ser eternos nuevamente.
Que se confundan, mis labios al rozar tu piel caliente.
Y en un segundo, fundirnos en el sueño más profundo.
Como la lluvia, caída en el desierto moribundo
espada de tu piel de escarcha fina,
tener el aire, del tronco que resguarda tu resina.
Como el silencio.
Como el sonido.
Como el ave que de amor vuelve a su nido.
Como las nubes.
Como el vacío.
Como el fuego de tu pecho contra el mío.
Y en un instante, volver a ser eternos nuevamente.
Que se confundan, mis labios al rozar tu piel caliente.
Y en un segundo, fundirnos en el sueño más profundo.
Como la lluvia, caída en el desierto moribundo
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