Las cumbres nevadas, blancas...
Allá a lo lejos, entre brumas,
azules y blancos en las alturas,
dónde el sol extiende sus alas.
Alas de luz, doradas,
que acaricia y besa,
con ansia, con delicadeza,
la nieve tiembla y se despereza.
Se enternece, se hace agua,
agua virgen, pura, cristalina,
que discurre con parsimonia,
sorteando duras piedras,
aguerridos matojos.
Sumisa baja murmurando,
hacia su destino azul.
Dónde tomará sal y se hará mar.
Amo: la nieve y la montaña,
los valles verdes y sombreados,
las aguas cristalinas y los rayos dorados.
Amo el azul profundo con saña,
con pasión, miedo y fascinación.
Allá a lo lejos, entre brumas,
azules y blancos en las alturas,
dónde el sol extiende sus alas.
Alas de luz, doradas,
que acaricia y besa,
con ansia, con delicadeza,
la nieve tiembla y se despereza.
Se enternece, se hace agua,
agua virgen, pura, cristalina,
que discurre con parsimonia,
sorteando duras piedras,
aguerridos matojos.
Sumisa baja murmurando,
hacia su destino azul.
Dónde tomará sal y se hará mar.
Amo: la nieve y la montaña,
los valles verdes y sombreados,
las aguas cristalinas y los rayos dorados.
Amo el azul profundo con saña,
con pasión, miedo y fascinación.
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