adopos
adopos
Te contaré…
Que tengo un bullicioso río,
al que orillado le vierto mis palabras,
que dicen de tus ojos y la calma.
Que tuve de verde un huerto,
donde los frutos caían de maduros,
como ahora amarillan en tu diario mis versos.
De aquel jardín rojo,
que sufrió de flores por mi infancia;
hoy lo repaso para ti sin mis tropiezos.
De aquella alameda infinita,
pero aun así sería más pequeña,
que la que transitas con mis voces.
Que las aguas de aquel río
humedecen el huerto, el jardín y la alameda
a través de mis ojos,
cuando atravieso tu alma de hinojos…
Que tengo un bullicioso río,
al que orillado le vierto mis palabras,
que dicen de tus ojos y la calma.
Que tuve de verde un huerto,
donde los frutos caían de maduros,
como ahora amarillan en tu diario mis versos.
De aquel jardín rojo,
que sufrió de flores por mi infancia;
hoy lo repaso para ti sin mis tropiezos.
De aquella alameda infinita,
pero aun así sería más pequeña,
que la que transitas con mis voces.
Que las aguas de aquel río
humedecen el huerto, el jardín y la alameda
a través de mis ojos,
cuando atravieso tu alma de hinojos…