Anido
Poeta recién llegado
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Me traslada y me conecta allá, hasta la niñez,
Es la casa, la cocina, la templada calidez.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Es cariño, es palabra y silencio a la vez,
Es refugio entre las horas de agonía o de estrés.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Café negro que en su negro me parece ya esconder,
De los tiempos, los secretos; de la tierra su placer.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Es misterio y también fuerza, recuerdos que olvidaré,
Para que vuelva a la taza una y otra y otra vez.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Con su aroma me deleito, con su amargo mi placer,
El café trae al presente, el pasado que añoré.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Me traslada y me conecta allá, hasta la niñez,
Es la casa, la cocina, la templada calidez.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Es cariño, es palabra y silencio a la vez,
Es refugio entre las horas de agonía o de estrés.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Café negro que en su negro me parece ya esconder,
De los tiempos, los secretos; de la tierra su placer.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Es misterio y también fuerza, recuerdos que olvidaré,
Para que vuelva a la taza una y otra y otra vez.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Con su aroma me deleito, con su amargo mi placer,
El café trae al presente, el pasado que añoré.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
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