José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Cuando extasiado me quedo,
contemplando tu sonrisa,
se acaba en mí la prisa,
aunque tenerte no puedo.
Tan hermosa y transparente,
te ves en fotografía,
y el recuerdo que porfía,
grabado quedo en mi mente.
Tus miradas seductoras,
de tus bellos ojos claros,
me impactaban cual disparos;
y recuerdo, en cada aurora.
Y tu blonda cabellera,
que peinabas con esmero,
esparcía un aroma ligero,
cual rosal en primavera.
Tu voz, suave y musical,
a mi oído deleitaba,
bastante la disfrutaba,
como abeja en el panal.
Que decir de tu ternura,
hay…! Cuanta falta me haces,
te busco, y no apareces,
soy un lobo, en la llanura.
Lobo triste, y solitario,
que va sus penas llorando,
a su amada va nombrando,
el pobre, lobo estepario.
contemplando tu sonrisa,
se acaba en mí la prisa,
aunque tenerte no puedo.
Tan hermosa y transparente,
te ves en fotografía,
y el recuerdo que porfía,
grabado quedo en mi mente.
Tus miradas seductoras,
de tus bellos ojos claros,
me impactaban cual disparos;
y recuerdo, en cada aurora.
Y tu blonda cabellera,
que peinabas con esmero,
esparcía un aroma ligero,
cual rosal en primavera.
Tu voz, suave y musical,
a mi oído deleitaba,
bastante la disfrutaba,
como abeja en el panal.
Que decir de tu ternura,
hay…! Cuanta falta me haces,
te busco, y no apareces,
soy un lobo, en la llanura.
Lobo triste, y solitario,
que va sus penas llorando,
a su amada va nombrando,
el pobre, lobo estepario.
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