John Mejía
Poeta asiduo al portal
Me interno en su voz,
susurra inquieta y viva,
soltándome desde adentro
abriéndome al infinito,
de su tierna presencia.
Y mi piel,
esa que ha sido suya a placer,
conserva el olor de sus flores,
de su entraña desatada,
al carmín de sus labios ardientes,
y al temblar de su ansioso pecho.
Me interno más en mí mismo,
la encuentro allí,
entre mis dedos,
entre mis labios,
entre cada noche,
entre equinoccios,
entre eclipses de conciencia,
entre la inmensidad de su amor.
Interno estoy en ella,
distante,
estrella fugaz en momentos,
deleite inmenso,
principio y fin de mis emociones.
Me interno en su voz,
me llama impaciente,
y entre beso y abrazo,
soy un verso más en su universo.