Interno en su voz

John Mejía

Poeta asiduo al portal
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Me interno en su voz,

susurra inquieta y viva,

soltándome desde adentro

abriéndome al infinito,

de su tierna presencia.


Y mi piel,

esa que ha sido suya a placer,

conserva el olor de sus flores,

de su entraña desatada,

al carmín de sus labios ardientes,

y al temblar de su ansioso pecho.


Me interno más en mí mismo,

la encuentro allí,

entre mis dedos,

entre mis labios,

entre cada noche,

entre equinoccios,

entre eclipses de conciencia,

entre la inmensidad de su amor.


Interno estoy en ella,

distante,

estrella fugaz en momentos,

deleite inmenso,

principio y fin de mis emociones.


Me interno en su voz,

me llama impaciente,

y entre beso y abrazo,

soy un verso más en su universo.
 
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Me interno en su voz,

susurra inquieta y viva,

soltándome desde adentro

abriéndome al infinito,

de su tierna presencia.


Y mi piel,

esa que ha sido suya a placer,

conserva el olor de sus flores,

de su entraña desatada,

al carmín de sus labios ardientes,

y al temblar de su ansioso pecho.


Me interno más en mí mismo,

la encuentro allí,

entre mis dedos,

entre mis labios,

entre cada noche,

entre equinoccios,

entre eclipses de conciencia,

entre la inmensidad de su amor.


Interno estoy en ella,

distante,

estrella fugaz en momentos,

deleite inmenso,

principio y fin de mis emociones.


Me interno en su voz,

me llama impaciente,

y entre beso y abrazo,

soy un verso más en su universo.
Muy bello, sentido y romántico, sugerentes imágenes y sensibles metáforas. Un abrazo amigo John. Paco.
 
Muy romántica la entrega, querido John.. tiene imágenes también muy precisas y que le dan
consistencia a todo el conjunto. Lo que habla de un bello y profundo sentir. Felicitaciones
compañero.

Cordialmente, te saluda: El Gitano.​

Me da mucho gusto saber que mi poema fuera de su agrado. Le estoy agradecido por la visita.
 
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Me interno en su voz,

susurra inquieta y viva,

soltándome desde adentro

abriéndome al infinito,

de su tierna presencia.


Y mi piel,

esa que ha sido suya a placer,

conserva el olor de sus flores,

de su entraña desatada,

al carmín de sus labios ardientes,

y al temblar de su ansioso pecho.


Me interno más en mí mismo,

la encuentro allí,

entre mis dedos,

entre mis labios,

entre cada noche,

entre equinoccios,

entre eclipses de conciencia,

entre la inmensidad de su amor.


Interno estoy en ella,

distante,

estrella fugaz en momentos,

deleite inmenso,

principio y fin de mis emociones.


Me interno en su voz,

me llama impaciente,

y entre beso y abrazo,

soy un verso más en su universo.
Hay voces que dejan su enorme huella, grato leerte
 

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