Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
VULNERABLE
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¡¡Que no sople el viento, que no vuelen las aves;
que el río y el estero terminen su rumbo;
que la arena al mar le ponga más llaves,
a ese mar en olas y sales fecundo¡¡.
¡¡Que el aire no mueva siquiera una hoja;
que la alta brisa no mueva las nubes;
que sus manos tantas el rumbo no escojan,
de ese blanco vapor que de los mares sube¡¡.
¡¡Que la flor del campo crezca más lenta;
que no meta ruido con ese milagro;
que el río no tenga a las piedras en cuenta,
ni bese en piedad al páramo magro¡¡.
¡¡Que la lluvia no cante cuando besa el suelo;
que no canten las aves ninguna mañana;
los penantes se escondan en un mudo duelo,
que no toquen sus réquiems, que no doblen campanas¡¡.
¡¡Que termine el martillo su frenético toque;
los cinceles se guarden con candados de bronce;
que no agiten el aire en febril desboque,
que a los brazos rotundos un rayo los troche¡¡.
¡¡Y que nada altere al callado éter;
en el frágil silencio que siempre te arrulla;
solo ese frágil aire tus misterios cuente,
y sepamos solo dos la fragilidad tuya¡¡.
¡¡Y no quiero que nada rompa este silencio;
que nada despierte estas ondas dormidas;
por si logro yo oír tu dormido pecho
y por si acaso un día tu si yo consiga¡¡.
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¡¡Que no sople el viento, que no vuelen las aves;
que el río y el estero terminen su rumbo;
que la arena al mar le ponga más llaves,
a ese mar en olas y sales fecundo¡¡.
¡¡Que el aire no mueva siquiera una hoja;
que la alta brisa no mueva las nubes;
que sus manos tantas el rumbo no escojan,
de ese blanco vapor que de los mares sube¡¡.
¡¡Que la flor del campo crezca más lenta;
que no meta ruido con ese milagro;
que el río no tenga a las piedras en cuenta,
ni bese en piedad al páramo magro¡¡.
¡¡Que la lluvia no cante cuando besa el suelo;
que no canten las aves ninguna mañana;
los penantes se escondan en un mudo duelo,
que no toquen sus réquiems, que no doblen campanas¡¡.
¡¡Que termine el martillo su frenético toque;
los cinceles se guarden con candados de bronce;
que no agiten el aire en febril desboque,
que a los brazos rotundos un rayo los troche¡¡.
¡¡Y que nada altere al callado éter;
en el frágil silencio que siempre te arrulla;
solo ese frágil aire tus misterios cuente,
y sepamos solo dos la fragilidad tuya¡¡.
¡¡Y no quiero que nada rompa este silencio;
que nada despierte estas ondas dormidas;
por si logro yo oír tu dormido pecho
y por si acaso un día tu si yo consiga¡¡.
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