pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo un cielo de besos
perdidos en un laberinto
de caricias...
Se te olvidan promesas
ofrecidas a quien elegiste
como tu dueño...
¡Me besas!
y el tiempo se detiene,
haciendo que el mundo
se quede mudo...
¡Me tocas!
y pierdo soberanía,
en mi piel,
tus caricias gobiernan
mis sentidos
que fieles a tu cuerpo
le rinden pleitesía...
¡Me hablas! y tus palabras
se convierten en mi credo,
contradiciendo a la razón
cada palabra que susurras
a mi alma
es ley en mi corazón...
¡Me llamas! y tus deseos
son para mí, lo primero
cumplirlos es mi gloria,
demostrar que eres
mi reina y señora...
Dama atrevida
en pecado me envuelves
y sin miedo a la condena
con gran osadía
al cielo renunciaría
para vivir eterno
en el infierno de tu piel
encendida.
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