En el silencio de la poesía,
musitando dulce canción,
percibo un trinar de golondrina
con impetuoso fervor.
Fragancias de primavera
ardiendo en sinfonía de amor,
tu pecho, juncal de amapola,
da cobijo a mi pasión.
Cálido delirio, encendido deseo
poblando los pasillos del cielo;
tus ojos... enredados en mi pelo
aceleran mi pulso y mi celo.
Noche de palmas,
con luna blanca y sin sombra,
crecen carmines azules
en el cigüeñal de tu boca.
Perdurable añoranza
adherida a ti,
trino de golondrina
que enloquece mi sentir...