Julius 1200
Poeta fiel al portal
Junto con mi corazón las dos ampolletas refluyen
en el paciente reloj de arena.
La playa arremolinada asecha...
Un de estos días acoplará con el alud de nieve y
calcinará las pieles rosas...
Y esa noche el Lucero de los dedos de duraznos
locos se vaciarán,
para dar la mano a la mortecina paz.
Pero el infierno se declaró así mismo: Soy cielo
y fecundó vestigios de Luna habitada.
Abajo, en la costra terrestre, entre las olas,
parejas iracundas corren, se pegan y se
besan. Vendría muy bien un cazador furtivo,
fisgoneando fieras de ojos pardos que disimulen
los temibles colmillos, disimulados en un baile
sonriente, mientras los trigales aplauden lo efímero.
Por fin llegó la hora de escapar de la alegre cuna
imantada. Llevas mi genética porque te engendré
y llegó el momento de parirte diez mil veces...
Tantas vidas desperdiciadas para qué si sólo sirves
para esconderte en el cuello del Salmón rosado,
amamantado por el reflujo marino...
en el paciente reloj de arena.
La playa arremolinada asecha...
Un de estos días acoplará con el alud de nieve y
calcinará las pieles rosas...
Y esa noche el Lucero de los dedos de duraznos
locos se vaciarán,
para dar la mano a la mortecina paz.
Pero el infierno se declaró así mismo: Soy cielo
y fecundó vestigios de Luna habitada.
Abajo, en la costra terrestre, entre las olas,
parejas iracundas corren, se pegan y se
besan. Vendría muy bien un cazador furtivo,
fisgoneando fieras de ojos pardos que disimulen
los temibles colmillos, disimulados en un baile
sonriente, mientras los trigales aplauden lo efímero.
Por fin llegó la hora de escapar de la alegre cuna
imantada. Llevas mi genética porque te engendré
y llegó el momento de parirte diez mil veces...
Tantas vidas desperdiciadas para qué si sólo sirves
para esconderte en el cuello del Salmón rosado,
amamantado por el reflujo marino...
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