BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es este mundo náufrago.
Donde caricias y vertederos
suman lo mismo que tiernos
esqueletos.
El abrazo dormita en su barraca.
Come la diagonal del brazo su enésima
potencia nocturna.
La vida resuelve su quietud de estatua.
Es este mundo náufrago,
en el que nadie abraza y toma distancia.
Donde arcillas y lodos
permanecen sepultados en su ignorancia.
Yo busco la crueldad bajo sótanos de esperanza,
duermo el óxido de la boca a los dientes
con anillos esparcidos como lenguas de humo.
La hierba distante se estremece.
Busca el río su ecuestre jinete.
©
Donde caricias y vertederos
suman lo mismo que tiernos
esqueletos.
El abrazo dormita en su barraca.
Come la diagonal del brazo su enésima
potencia nocturna.
La vida resuelve su quietud de estatua.
Es este mundo náufrago,
en el que nadie abraza y toma distancia.
Donde arcillas y lodos
permanecen sepultados en su ignorancia.
Yo busco la crueldad bajo sótanos de esperanza,
duermo el óxido de la boca a los dientes
con anillos esparcidos como lenguas de humo.
La hierba distante se estremece.
Busca el río su ecuestre jinete.
©