Gracias por tan cálidas y agradables palabras, Catia.
Perdona mi tardanza en responderte, es que me encuentro bastante ausente del Portal desde hace meses, y solo entro de higos a brevas (como decimos en España, jajajajajajaja).
Mi cultura es autoaprendida, pues he trabajado desde los 14 años, sin poder ir a la Universidad, pues mis padres eran pobres de solemnidad y se necesitaba el salario de todos los miembros de la familia para poder comer y pagar la letra mensual del piso comprado en Barcelona (soy hijo de emigrantes andaluces). Mi ilusión era licenciarme en Letras, Filosofía, Historia, Arqueología, Literatura, Griego, Latín, mas no pude. Luego, formé una familia, mujer e hijos, y me vi obligado, para darles sustento y estabilidad, a estudiar c0ntabilidad, matemáticas, estadística, cálculo financiero (todo lo contrario a lo que yo ansiaba) para poder entrar a trabajar en un Banco, en aquel tiempo, el Banco Exterior de España, y gané las oposiciones para 100 plazas, de entre 36.000 opositores, con el Nr. 54, y entré en el Banco, y en él me jubilé siendo ya, tras varias fusiones, el BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria). A lo largo de mi vida como bancario, en mis tiempos libres, he devorado todo cuanto hace referencia (en revistas, libros, y documentales de TV) a Egipto antiguo, Mesopotamia, Grecia, Roma, La Edad oscura, la Edad media, el Renacimiento, la Ilustración, la Revolución industrial, el Romanticismo, La Revolución bolchevique, y los azares del siglo XX, del cual soy hijo (nací en 1949). Sacrifiqué mi ilusión, pero tengo algo más preciado, dos hijos cultos, con carrera universitaria, y bien situados en su vida laboral, familiar, y social. Mi hijo, con 40 años, profesor de guitarra clásica española, y mi hija, con 43 años, profesora de ciencias naturales. No cambiaría nada, aunque me queda ese resquemorcillo de que no puede hacer aquello que me gustaba.
Besos, preciosa esencia femenina allende los mares, besos en alas de los vientos.