Y en la noche al cielo del invierno,
bajo la antigua luz celeste,
son tus miedos los que reposan
en un corazón que parece muerto
mientras yo te busco en la sombra de la llama.
Ven, no te escudes en tus temores,
coseré tus heridas con mis labios
y auyentaré tus miedos con mis besos,
mis manos recorrerán tus ríos
liberándote del tedio,
un manantial de suspiros harán
temblar al silencio,
en invierno será todo rosa y todos los días
tu fragancia...
y nosotros, hechos de aromas cada mañana.
Ven, esta noche será larga
Luis